Mr. Donald Trump parece haber logrado su objetivo en su campo de golf de Florida al reunir a mandatarios nacionales latinoamericanos que asumiendo la vergonzosa figura de "lacayos" acudieron al llamado de la Cumbre de "Las Américas", encuentro para el que México no hubo la cortesía de ser invitado tampoco Brasil, Colombia y Cuba.
Analistas internacionales advirtieron, desde ahora que la actitud del Presidente Republicano hacia aquellos mandatarios concurrentes al cónclave no será algo duradero pues conociendo los exabruptos de Trump más temprano que tarde en los momentos cuando uno de esos presidentes "quiera salirse del huacal" la arremetida del gobierno yanqui no tendrá que esperarse mucho.
El estilo del mandatario estadunidense ya ha quedado demostrado: aquí y en China va por todas las canicas. No solo es el sometimiento de los pueblos con el argumento central del combate al narcotráfico internacional sino la "invasión" silenciosa, estratégica –como está ocurriendo en Venezuela-- para apoderarse de bienes nacionales y expandir el dominio yanqui en todas sus facetas.
Y esa estrategia dirigida a expandir sus dominios por parte del gobierno gringo es bien remarcada por la portavoz estadounidense, Natalia Molano quien al ser cuestionada por la agencia EFE en torno a la exclusión de México (uno de los principales socios comerciales de EU) aclaró que nuestro país "no tiene la puerta cerrada" en la coalición militar anunciada por Donald Trump para combatir (junto a una docena de líderes latinoamericanos de derecha) a los cárteles del narcotráfico.
"No es ninguna puerta cerrada, es una oportunidad para reconocer a países que desde el primer día de la Administración del presidente Trump se han puesto la camiseta y se han alineado", subrayó.
Más claro ni el agua: Trump congregó a todos aquellos mandatarios que están "alineados" y con "la camiseta bien puesta" con el gobierno estadounidense. O sea todos aquellos lacayos que, haciendo a un lado la independencia de sus naciones, la rinden pleitesía, se arrodillan y están a las órdenes, al estilo ¡Sí señor!, lo que usted mande y diga, cosa que México no está dispuesto a aceptar.
Nuestro país ha procurado mantener los lazos de cooperación bilateral comercial, tecnológica y científica con los Estados Unidos pero siembre basados en el respeto mutuo y con los límites que establece nuestra independencia.
No es con una posición "lacayuna", rastrera la mejor forma de tener relaciones con el vecino del Norte que, por cierto, ha querido atribuirse como el "gran líder" latinoamericano y el "amigable" componedor de las naciones vecinas.
La relación entre países debe estar sustentada en el respeto y en ese sentido el gobierno yanqui ha sobrepasado los escenarios asumiendo acusaciones directas –en el tema especifico del narcotráfico— en contra de nuestro país.
Por ejemplo, en la reunión de "Las Américas", el Presidente Trump, durante su discurso, se lanzó nuevamente contra México definiendo a este país como el "epicentro de la violencia de los carteles" y, aunque dijo que la presidenta Claudia Sheinbaum es "muy buena persona y tiene una voz hermosa", criticó que no le haya permitido a Estados Unidos atacar militarmente a los narcos en territorio mexicano.
"Como parte de nuestro compromiso para contrarrestar la presencia de los cárteles en la región, debemos reconocer que el epicentro de la violencia de los cárteles es México", dijo textualmente el Presidente republicano, añadiendo: "son responsables de gran parte de las matanzas y caos y el Gobierno de Estados Unidos hará lo que sea necesario para defender a nuestra nación y proteger a nuestro pueblo". "Tenemos que erradicarlos, tenemos que acabar con ellos". (altar_mayor@yahoo.cpom.mx)