CÁBALA

SILA: LA PROSCRIPCIÓN

Durante la segunda guerra civil romana, sobre el año 100 a.c. el Senado Romano presenció la inesperada renuncia de Lucio Cornelio Sila, líder de los "optimates", en medio de las disputas internas entre la aristocracia senatorial y los partidarios de Cayo Mario, general de los populares.

La lucha de clases pues, pero en periodo de las legiones.

Sila, que durante su mandato ordenó el asesinato de muchos de sus enemigos para restaurar el poder del Senado, cometió uno de los errores más comunes, que en la lucha política se pagan caro: dejar vivo y en capacidad de reorganizarse a Cayo Mario, después de exiliarlo.

Si bien la pugna de estos generales romanos, marcaron un antes y un después en la historia de Roma, la llamada "proscripción", es considerada como una de las lecciones más impactantes en la lucha por el poder.

Nada que en la actualidad no se presente, consistente en perseguir y neutralizar a enemigos políticos, confiscar sus propiedades y otorgar recompensas a sus seguidores. 

Acciones recurrentes desde entonces en el mundo, en naciones que luchan por restaurar el orden tras un período de agitación política y social.

¿Les suena?

La anécdota establece que tras ser derrotado por Sila en la batalla de Preneste, Mario se ve obligado a exiliarse en un lapso que le permitió reorganizarse y fortalecer su ejército, aliarse con contactos políticos y militares, a fin de retornar a la lucha militar.

En la cúspide del poder pero sólo con el respaldo aristocrático, Sila renuncia en un sorprendente acto que marcaría un antes y un después en la historia de Roma. 

El retiro inesperado de Sila abrió las puertas para un nuevo escenario, con el retorno de sus encarnizados rivales a la toma de decisiones.

Cualquier parecido con la actualidad, sería pues, mera coincidencia. 

¿No cree usted amable lector?

Veremos.

Kybalión.- La fractura interna en Morena – Campeche, entre Layda Sansores y el líder del congreso Antonio Jiménez, retoma la teoría sobre el desquebrajamiento  de los regímenes políticos en México.

Sin un liderazgo opositor de importancia o de avanzada rumbo al 2030, la incisión es interna, desde adentro pues, y teniendo como elemento principal la  lucha por el control del poder.

Como en su tiempo la fractura de la familia revolucionaria de 1988 marcó el principio del fin de toda una época partidista, "La fractura en Campeche" está llamando poderosamente la atención de la opinión política nacional.

Su evolución, no puede ni debe viralizarse en estos momentos de urgente unidad nacional para la 4T.