Estamos viviendo tiempos que avergonzarían a quienes trataron de construir una legalidad internacional y evitar que se repitieran los crímenes de guerra. El mundo e instituciones como la ONU y el Tribunal Internacional observan con impotencia, y hasta con indiferencia, el asesinato masivo y selectivo en territorios palestinos por parte de las tropas de Israel con el apoyo de Estados Unidos.
No está permitido siquiera socorrer a la población civil con alimentos ni medicinas. Una flotilla de 330 activistas en misión humanitaria fue detenida por soldados de Israel. Llevaban comida y fármacos.
Más de 72,000 palestinos -muchos de ellos menores de edad- han muerto o sido asesinados en la Franja de Gaza desde el inicio de los ataques ordenados por Benjamín Netanyahu. Nadie se salva: más de mil 600 trabajadores sanitarios y más de 250 periodistas cayeron bajo las balas de los agresores.
El gobierno de Israel anunció que aplicará la pena de muerte contra los palestinos acusados de operaciones terroristas. ¿Qué más tiene que suceder?
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