Cartas del Trópico

Donald Trump nunca pierde...aunque esté derrotado

Lo sucedido en Irán, donde el gobierno de Donald Trump inició en marzo una ofensiva militar, diplomática y económica, confirma que no basta tener la fuerza sino hay que saber utilizarla, así como tener claro un objetivo.

Cuando se lanzó contra el régimen de los ayatolás iraníes levantaba la señal de la presunta victoria por la operación en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Aunque para hacerlo tuvo que desplegar durante varias semanas un enorme operativo militar que hizo pensar en una invasión. Al final dejó en el poder a una ex integrante del gabinete de Maduro.

En Irán, el punto más visible de la operación fue el asesinato, el 28 de febrero, del líder supremo Alí Jamenei, mediante un ataque aéreo coordinado y un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra la residencia oficial en Teherán.

Se pensó en Washington que esto llevaría a un inmediato cambio de régimen. No fue así, y Estados Unidos se embarcó en una guerra sin rumbo. Los costos de esa aventura los resentirán EU y sus aliados durante varios años. No fue una victoria para Trump; su derrota es evidente.

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