La polémica en torno al Paseo del Pendón, cuya edición en la Ciudad de México terminó cancelándose tras la adhesión de grupos de extrema derecha a la convocatoria, demuestra que el pasado aún tiene influencia en el presente.
Recordar la colonización española, también llamada Conquista, es esencial para entender la historia de nuestro país, pero convertirla en un motivo de celebración es punto y aparte, sobre todo cuando el acto, que ha sido impulsado de nuevo desde 2021, deriva en afirmaciones como: "Ni el modernismo con su lacayuna postura clericalista, ni la leyenda negra propuesta por el gobierno en turno o los desvaríos folcloristas nostálgicos de otros impidieron el buen ánimo de los convocados".
Lo anterior en 2022, en una crónica publicada por el autodenominado periódico católico-monárquico La Esperanza.
El problema no es acercar la historia desde la perspectiva cultural o el análisis, sino cuando esas mismas expresiones se contaminan por agendas o discursos políticos, el riesgo es inminente. Valdría la pena hacer un recuento de qué otras celebraciones han derivado en situaciones similares.
México no debe repetir la historia de la intolerancia que deriva en violencia y crímenes.
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