A veces llegan cartas (II)

A veces llegan cartas del pasado. Quizá viajaron por años y se detuvieron en el infinito, o las detuvo una aduana

A veces llegan cartas del pasado. Quizá viajaron por años y se detuvieron en el infinito, o las detuvo una aduana, y finalmente al ser liberadas, viajaron lo necesario para llegar a su destinatario. (...)

AHORA CON LAS REDES sociales nos olvidamos de las cartas, de los mensajes largos. Apenas llegan  mensajes de seis palabras cuando mucho. Y ya más en el extremo, el "oki", el "Yo igual". Y punto final. O esos diálogos de gif o emoji. En los que las palabras no aparecen, de tal manera que jugamos en los memes a que ya vamos aprendiendo sobre los jeroglíficos egipcios. Y es un gran logro cómo algunos amigos o amigas, aún con pocas palabras logran transmitir la emoción que sienten con nuestra reiniciada comunicación luego de más de cuarenta años, y en esas pocas palabras transmiten mucho aprecio y entusiasmo.

A VECES HACEMOS VIDEOLLAMADA. Pocas veces, por cierto. Si avisan fecha y hora, pues me arreglo hasta con desodorante y perfume, bien peinado. Y cuando es de improviso lo más seguro es que no me conecte. Y si por alguna razón me conecto, sé que me mirarán con los pelos parados, con la lagaña en los ojos, la mirada extraviada, y la playera interior, que para mí es como si no trajera nada. Realmente me siento desconcertado en las videollamadas, así que no las promuevo, y espero estar prevenido con la fecha y hora para arreglarme. Pues ya qué.

PRUEBE A IMAGINAR que recibe una carta. Pruebe a pensar de quién quisiera que llegara esa carta. Pruebe. La imaginación es poderosa. No es que vaya a llegar esa carta, ese mensaje. Es probable que lo hayamos esperado y no llegó. Por eso pruebe usted. Y si quiere jugar a la imaginación, escriba usted una, sea que usted la escriba para alguien que no sabe que la espera, o juegue aún más y escríbala usted como que fuera para usted. Y diga todo lo que ha guardado (en caso de que sea para alguien) o escriba el texto que usted esperaba. Y verá que alcanza algo de paz, cierra una puerta a la nostalgia. Y sobre todo, se reconcilia con el pasado, y entonces nuevos guiños aparecen, nuevas puertas se abren.

LA CANCIÓN DE JULIO Iglesias: "A veces llegan cartas con sabor amargo con sabor a lágrimas/ A veces llegan cartas con olor a espinas que no son románticas/ Son cartas que te dicen que al estar tan lejos todo es diferente/ Son cartas que te hablan de que en la distancia el amor se muere..."

A VECES ME LLEGAN CARTAS de verdad de mujeres que dicen que trabajan para el Army de Estados Unidos y que están comisionadas en Siria o Irak. Y que se encontraron con mi perfil de Facebook y que les parece interesante lo que he hecho en mi vida: profesor, jardinero, lector, escritor y promotor cultural, y quieren algo serio conmigo. U otras que me escriben desde Miami, o Arkansas, que me va ir bien si invierto mi dinero, poco o mucho en las criptomonedas como el bitcoin, que me voy hacer rico en menos de un año, que voy a ganar más que de jubilado.

Y  ME LLEGA CARTA de Julia, una cubana bailarina en el tropicana, y me manda fotos, para que le crea, donde se ve ella de cuerpo entero, con su vestuario de baile y de fondo se ve el letrero que dice "TROPICANA". Ella es una mulata de fuego. Y yo  sé que son ciertas esas

cartas

porque me llegan a mi correo. Si no fueran ciertas, ¿por qué llegan a mi correo? Aunque cuando voy a la playa estoy atento en ver si aparece con las olas una botella con carta adentro, y prefiero una de esas a las anteriores. Y hasta ahorita no. "Usted vino a Cuba en el 2015 y nos conocimos en una librería", dice.