Cayó Maduro ¿y ahora qué sigue? (II)

Desde la geopolítica

SEGUNDA DE DOS PARTES

Después de la caída de Nicolás Maduro quedan tres temas pendientes: 1) su juicio, 2) el petróleo venezolano y 3) la estabilidad de Venezuela. Respecto al juicio, Maduro se declaró inocente en la primera audiencia ante un juez en del Distrito Sur de Nueva York. Sus palabras fueron: "Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas". Con esto, Maduro busca entablar el marco jurídico dentro de las acciones militares y la protección de la Convención de Ginebra. Además, solicitó una visita consular y es probable que apele a sus inmunidades como jefe de Estado. Aunque según Estados Unidos, Maduro no es presidente legítimo de Venezuela, sino un criminal narcotraficante. Al respecto, Blas Moreno se pregunta "¿desde cuándo es legal atacar a un país para capturar un ´delincuente´?" porque bajo el derecho internacional, el bombardeo fue un acto de agresión de un Estado a otro. 

El destino jurídico de Maduro y Cilia Flores están en manos de Barry Pollack, el mismísimo abogado que defendió a Julian Assange, y de Bruce Fein, quien fuera asistente del fiscal general adjunto de Estados Unidos, durante el gobierno de Reagan. Por el momento, Pollack indicó que no solicitaría la liberación bajo fianza, pero que sería probable pedirla en el futuro. Mientras tanto, la próxima audiencia será el 17 de marzo.

Sobre el petróleo, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright explicó la dinámica comercial a seguir, Venezuela les enviará el oro negro, Washington lo venderá al mercado, depositarán el dinero en cuentas controladas y después el país sudamericano comprará productos únicamente fabricados en EE. UU. con esos fondos. 

Vayamos punto por punto: controlarán el recurso natural, su venta en el mercado, las ganancias, las cuentas y luego obligarán a Venezuela a adquirir sus productos; o sea que el dinero volverá a Washington. Esto no es comercio, es neocolonialismo.

Finalmente, los retos de la estabilidad en Venezuela son varios. Trump descartó una elección en los próximos 30 días, supuestamente para que el país sudamericano "recupere su salud". Así lo dijo: "Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. No hay forma de que la gente pueda votar". Aquí existen dos grandes retos, evitar rupturas en la estructura del régimen y resolver la crisis constitucional sobre la ausencia del presidente. Primero, el ejército venezolano se divide en 6 regiones militares y se estima que la posesión de armas de fuego ronda entre los 6 y 15 millones, por lo que estamos ante un país armado y dividido, con múltiples colectivos que podrían llegar a enfrentarse. 

Segundo, la constitución venezolana reconoce dos tipos de ausencias del ejecutivo: absolutas y temporales, de acuerdo con los artículos 233 y 234, respectivamente. Delcy ha asumido la presidencia, mediante el 234, considerando la ausencia de Maduro como una falta temporal. Bajo este artículo, Delcy asume la presidencia por 90 días, que podrían extenderse a otros 90 días más, y si Maduro no vuelve en ese plazo, en el día 91 la Asamblea tendría que decidir si hay falta absoluta del ejecutivo. De darse el caso, se tendría que aplicar el artículo 234, que plantea convocar a elecciones en los siguientes 30 días consecutivos que se produzca la falta absoluta de la presidencia. 

Traduciendo esos artículos a plazos políticos, Delcy puede ocupar la vicepresidencia hasta el 5 de abril. Si Maduro no regresa a Venezuela, en ese plazo, la Asamblea Nacional tendrá que debatir sobre la falta absoluta, y en caso de declararse, convocar a elecciones en los siguientes 30 días, que se vencerían el 6 mayo. Es poco probable que Maduro regrese antes del plazo de 90 días, ya que la segunda audiencia está programada para el 17 de marzo. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona la situación y rogar porque no se desestabilice más a Venezuela. (*Profesor universitario y activista)