Segunda de dos partes
Groenlandia ha estado en el radar de Estados Unidos desde hace tiempo, por su valor geoestratégico, su cercanía al ártico y sus recursos naturales. Un geólogo de la Universidad de Michigan, Adam Simon, estima que bajo el suelo groenlandés podría estar el 25% de tierras raras del mundo. Asimismo, la Unión Europea ha identificado 24 de 34 minerales estratégicos en la zona.
Respecto a su posición geográfica, Groenlandia otorgaría un puesto de avanzada hacia el Ártico. Actualmente, Estados Unidos solo tiene influencia en el polo norte gracias a Alaska, pero al poseer la isla, tendría dos puestos clave alrededor de Canadá, y frente a Rusia.
Con el cambio climático, el Ártico se va a derretir y esto abrirá nuevas rutas marítimas. La licenciada en Relaciones Internacionales, Fernanda Ariadne Rodríguez Reyes, lo explica con detalle en su tesis "El derretimiento de los polos como consecuencia de la crisis medioambiental y sus implicaciones en la seguridad ecosistémica y geopolítica: el caso del Ártico en las primeras dos décadas del S. XXI". En ese escenario futuro, quien controle hoy zonas cercanas, podrá definir el comercio del mañana.
Al respecto, se proyectan dos posibles caminos: la Ruta Marítima del Norte y el Pasaje del Noreste. La primera queda al norte de Rusia, desde el Mar de Barents hasta el Estrecho de Bering. Por su parte, la segunda se extiende por el norte de Alaska y atraviesa el archipiélago ártico canadiense. Incluso se proyecta una posible Ruta Transpolar, que cruzaría directamente el Ártico. Dicho de otro modo, un barco de Asia, al llegar al Estrecho de Bering tendría que tomar una decisión: 1) girar a la izquierda y navegar por el norte de Rusia, o 2) girar a la derecha y navegar por Alaska y el norte de Canadá. Esa es la disputa geopolítica.
Además de la reducción del tiempo de navegación, estas rutas tienen dos ventajas: 1) evitan puntos de conflicto, como el Mar Rojo, y 2) se ahorra el peaje en el Canal de Panamá y el Canal de Suez. Pedro Baños, analista de geopolítica, lo explica en su libro "Así se domina el mundo", de esta manera: "cruzar por Panamá cuesta una media de 150.00 dólares por barco, más otros 35.000 dólares por cada día anclado a la espera de paso. Además, emplear el paso ártico en vez de Panamá o Suez implica un enorme ahorro en tiempo, ya que, al reducirse la distancia a casi la mitad, la ruta entre Europa y Asia pasaría de los 31 días actuales a solo tres semanas".
Rusia aventaja la carrera por el Ártico, con su inversión en barcos rompehielos de propulsión nuclear. Estos barcos tienen una doble ventaja: 1) permiten abrirse camino en el hielo ártico, sin el riesgo de que la cubierta del barco se congele, y 2) su combustible nuclear les permite navegar por años. Estados Unidos es el que va tarde en la carrera por el Ártico, y por eso ha presionado a Dinamarca. Europa también está preocupada por la situación. y por eso Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia y Noruega han enviado tropas a la isla. Aunque en el Foro Económico Mundial de este año, Trump aseguró que no contemplaba el uso de la fuerza para lograr un acuerdo sobre Groenlandia. Habrá que seguir de cerca las negociaciones diplomáticas para ver en que finalizan todos estos movimientos de ajedrez. Sobre todo ver cómo queda el nuevo tablero.