Día con día

Trump inspira un miedo nuevo

La prensa mexicana y la internacional recogieron en los últimos días versiones de una alarma en el gobierno de México por el dicho de Trump de que empezaría a atacar "por tierra" el narcotráfico. Dijo eso como al pasar y luego dijo que algo había que hacer con México, un país manejado por los cárteles.

En México oyeron que era inminente un ataque tipo Caracas sobre algún punto del territorio mexicano.

Se prendieron las alarmas, al parecer la Presidenta habló con Trump pidiéndole que no repitiera su fórmula preferida ("ella es una mujer espléndida, pero tiene miedo y está manejada por los narcos") y reiterando su voluntad de combatir a los cárteles en sintonía americana.

Cito de reportes de prensa mexicanos y extranjeros y de versiones en redes sociales, que he seguido con particular intensidad en estos días, testigos de un terremoto en las relaciones de América Latina con Estados Unidos.

El gobierno de México no sería el único asustado frente a las posibles decisiones de Trump. De hecho, esta es una especialidad latinoamericana, no sé si global, después de la extracción de Maduro, el día 3 de enero de 2026 en el que Trump cumplió sus advertencias y sometió en unas horas a los revolucionarios bolivarianos.

No sabemos cuánto durará la sumisión, ni con qué consecuencias, pero los bolivarianos se rindieron en unas horas.

A la mañana siguiente de aquel día D de la doctrina Donroe para América Latina, el secretario de Estado, Marco Rubio, departió con reporteros en Mar a Lago.

Les dijo que los hechos sorprendentes del día anterior ilustraban una verdad esencial, quizá la verdad esencial, de la presidencia de Trump: Global leaders cross him at their peril ("Los dirigentes del mundo lo desafían bajo su propio riesgo").

Puesto de una manera más práctica y pedagógica, escriben Missy Ryan y Ashley Parker, en The Atlantic, esto quiere decir: "El que lo busca, lo encuentra". La doctrina FAFO: Fuck Around and Find Out: Si lo buscas, lo encuentras.

Se puede decir esto de manera más genuinamente mexicana y popular, pero creo que así está bastante claro y que el quid del asunto no consiste en no tener diferencias con el dueño de la doctrina Donroe, sino en no picarle la cresta.