El PRD en Tabasco y su dura realidad rumbo al 2027

PRD

En 2027, el PRD enfrentará en Tabasco su primera, y quizás única, prueba de fuego real como partido local. Acudirá a las urnas sin el respaldo nacional al que estaba acostumbrado, después de haber perdido su registro federal en 2024 por no alcanzar el 3% de la votación requerida, consecuencia de malas decisiones y ambiciones personales de sus dirigentes.

Con una base social muy reducida, una constante sangría de militantes y cuadros, este partido muestra más signos de debilidad que de fortaleza. La retórica optimista de sus líderes apenas permea en el ánimo ciudadano.

La situación luce complicada. El panorama actual no ha mejorado sustancialmente respecto al diagnóstico de 2021-2024; por el contrario, se ha endurecido.

El PRD sobrevivió como partido local tras perder el registro nacional en 2024. Logró acreditarse gracias a que obtuvo más del 3% en la elección estatal, lo que le permitió mantener su existencia formal. Sin embargo, desde entonces ha perdido presencia de manera constante.

En la elección de gobernador de 2024, su candidato, Juan Manuel Fócil Pérez, obtuvo apenas el 6.9% de los votos, alrededor de 75 mil sufragios, quedando en un distante cuarto o quinto lugar, muy por detrás de Morena, que superó el 80% de la votación.

En las diputaciones locales también se registró una caída importante respecto a procesos anteriores. Las elecciones de 2027 en Tabasco serán intermedias: se renovarán los 17 ayuntamientos y los 21 distritos locales (diputaciones). No estará en juego la gubernatura, lo que suele reducir la participación ciudadana y favorece a la fuerza dominante.

La preferencia electoral del PRD es muy baja. Las encuestas disponibles rumbo a 2027 siguen mostrando a Morena con amplio dominio, entre el 50% y 60% en intención de voto por partidos.

El PRD aparece con cifras marginales, generalmente por debajo del 5% cuando se mide de forma individual. En varias mediciones locales ni siquiera destaca entre las principales opciones opositoras; Movimiento Ciudadano y posibles alianzas suelen posicionarse mejor en algunos municipios.

A nivel nacional, un bloque importante del PRD, ocho o nueve estados, decidió romper con la alianza conocida como "PRIAN" y explorar ir solo o incluso coincidencias con Morena.

En Tabasco, en cambio, la dirigencia estatal ha planteado la posibilidad de aliarse con el PRI. Esta postura genera contradicciones internas y confusión entre la militancia: ¿apostar por una izquierda pura, optar por la supervivencia pragmática o repetir una fórmula que ya demostró ser poco efectiva en 2021 y 2024?

GANAR VOLUNTADES CON PROPUESTAS        

Morena sigue siendo la fuerza hegemónica en Tabasco. El PRD compite por un electorado de izquierda que en gran medida ya migra hacia Morena, mientras que Movimiento Ciudadano y otros partidos le disputan el voto anti-Morena.

En varios municipios, las encuestas proyectan que el partido gobernante mantendría una ventaja clara.

El dirigente estatal perredista, Rafael Acosta León, ha declarado que no temen desbandadas y que aspiran a ganar al menos 5 municipios en 2027. También han anunciado que realizarán encuestas internas en los 17 municipios para definir candidaturas.

Estas afirmaciones suenan más a estrategia de motivación interna que a un análisis realista, pues chocan con el panorama de las encuestas públicas y con la tendencia histórica de declive del partido solaztequista. Resultan, por tanto, poco creíbles.

Para conservar el registro local en el futuro, el PRD necesita superar consistentemente el 3% de la votación estatal. Con la preferencia actual y sin una estructura municipal sólida, el riesgo de seguir erosionándose es alto.

El peor escenario —y no improbable— es que termine convertido en un partido marginal, que apenas sobreviva en algunos distritos urbanos o municipios específicos, con votos que en muchos casos podrían ser superados incluso por los votos nulos.

En varios estados, incluido Tabasco, un sector del electorado prefiere anular su voto o abstenerse antes de apoyar a una oposición que percibe como débil, dividida o meramente "anti" sin propuestas concretas.

El PRD, tras perder el registro nacional en 2024, carga con la imagen de un partido en declive, lo que resta credibilidad a sus críticas.

Su discurso se centra en denuncias y oposición frontal, pero enfrenta dificultades para presentar una alternativa atractiva que convenza a desencantados de Morena sin ahuyentar a posibles aliados.

En un estado donde Morena mantiene el liderazgo, aunque con ligero desgaste a nivel nacional, el puro "anti" no basta para construir estructura estatal o municipal. Por eso, sobrevivir como partido local en Tabasco 2027 ya sería un logro relativo.

Ganar terreno significativo o consolidarse como segunda fuerza oponente luce muy complicado. Mientras Morena conserve su fortaleza en la entidad, al PRD le resultará difícil lograr una profunda renovación de cuadros y narrativa.

El discurso antigobierno del PRD en Tabasco no ha funcionado de manera efectiva para revertir su decadencia. En el contexto de dominancia morenista, tiende a generar rechazo o indiferencia entre un electorado que, o bien sigue leal a Morena, o bien ve a la oposición como fragmentada y poco creíble.