El Puntal

Respiro urbano en Centro

La administración municipal de Centro, encabezada por la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta, ha dado un paso significativo en la recuperación de banquetas y espacios de uso común en los alrededores del mercado público José María Pino Suárez. Este operativo, realizado de manera interinstitucional con la participación de distintos órdenes de gobierno, ha sido recibido con beneplácito por la ciudadanía y responde a la necesidad impostergable de garantizar el libre tránsito peatonal y mejorar las condiciones de higiene y seguridad en una de las zonas de mayor afluencia comercial de la ciudad. Más allá de atender un problema de movilidad urbana, la intervención sienta bases importantes para fortalecer el tejido social.

Durante años, las inmediaciones del mercado José María Pino Suárez han enfrentado una problemática compleja, pues la necesidad económica de numerosas familias que recurren al comercio informal se ha topado con el derecho colectivo al libre tránsito. Si bien es comprensible que muchas personas encuentren en la venta ambulante una forma de subsistencia, esta actividad ha generado obstrucciones que dificultan la circulación peatonal, además de propiciar escenarios de contaminación e insalubridad que afectan la calidad de vida de toda la comunidad.

La estrategia implementada por el gobierno municipal busca equilibrar estas realidades mediante la oferta de alternativas dignas y viables, como los espacios disponibles en el mercado tianguis de Casa Blanca, donde los comerciantes pueden desarrollar sus actividades en mejores condiciones de infraestructura, orden y servicios.

La importancia de esta intervención trasciende el ámbito administrativo. Las banquetas, plazas y calles funcionan como escenarios fundamentales para la construcción de ciudadanía y la cohesión social. Es claro que la calidad de estos lugares determina en gran medida la calidad de la vida urbana. Cuando están limpios, ordenados y accesibles, se convierten en puntos de encuentro que favorecen la interacción entre personas de diferentes estratos sociales, edades y ocupaciones, generando un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida hacia el entorno común.

La experiencia demuestra que la recuperación de áreas comunitarias no es un acto de exclusión, sino de inclusión, siempre que vaya acompañada de políticas integrales que atienden las necesidades de todos los actores involucrados. En ciudades latinoamericanas como Bogotá y Medellín, la transformación de zonas degradadas en lugares dignos y funcionales ha sido clave para reducir la violencia, fomentar la economía formal y mejorar la percepción de seguridad ciudadana. El reto principal radica en la sostenibilidad de estas intervenciones, pues la reconquista de las calles y banquetas requiere no solo de operativos iniciales, sino de una vigilancia constante, mantenimiento adecuado y, sobre todo, de la participación activa de la comunidad.

Por lo tanto, el desafío inmediato para la administración municipal consiste en garantizar que los espacios liberados en la zona del mercado Pino Suárez no vuelvan a ser invadidos. Esto implica establecer mecanismos de seguimiento, fortalecer la cultura de respeto al bien común entre la ciudadanía y consolidar las alternativas ofrecidas a los comerciantes para que resulten funcionales y atractivas.

La población de Centro ha manifestado su aprecio por calles más limpias, ordenadas y seguras. Ahora corresponde tanto a las autoridades como a los ciudadanos mantener ese logro mediante un compromiso compartido. No estamos hablando únicamente de metros cuadrados liberados: son oportunidades para tejer relaciones sociales más sólidas y avanzar hacia una ciudad más habitable y digna para todos.