*Hay vocablos que son como las especias: dan un sabor especial
*Cuidar que no se extingan términos que enriquecen nuestra percepción
*Un libro de Vianey Pérez que invita a recorrer parte de la vida local
Recientemente tuvimos que lamentar el fallecimiento de don Ferdusi Bastar Mérito, uno de los personajes destacados desde la década de los sesenta del siglo pasado, hijo del laureado escritor José María Bastar Sasso, fue redactor fundador del diario Presente en febrero de 1959 al lado de Jorge Calles Broca. Don Ferdusi se mantuvo activo y escribiendo a sus más de noventa años. Aunque en esta columna no hablaré de tan ilustre tabasqueño, le dedico estas líneas porque el tema que trato está vinculado a lo que tanto quiso: la cultura, las costumbres tabasqueñas, aunque siempre con una mirada universal, abarcadora.
APRENDIZAJE Y DISFRUTE
Agradezco la invitación de Luis Acopa y la gentileza de Vianey Pérez para presentar el libro "Antropología con pimienta gorda", editado por la Secretaría de Cultura de Tabasco y presentado, esta vez, en el Centro Cultural Villahermosa, recinto que administra el Municipio de Centro. En los comentarios nos acompañó Regina Peralta de la Fuente.
Ofrezco a los pacientes lectores algunos apuntes que realicé para la presentación número 13 de "Antropología con pimienta gorda".
Señalé que eran muy generosos al invitarme para hablar de un tema que estando a la mano, de algo que se vive todos los días, sigue siendo para mi muy complejo: la identidad tabasqueña.
Primero que nada permítame decirles que este es un libro, una serie de textos, que se lee siempre con una sonrisa, con gran interés y en no pocas ocasiones con abierta carcajada. Es un libro que divierte y enseña.
Como cuenta la propia Vianey, la recolección de textos de "Antropología con pimienta gorda" fue inspirado, provocado, por uno de nuestros grandes cronistas Carlos Monsiváis.
Fue precisamente Monsiváis quien señaló la importancia de "mantener vivos los americanismos, y en su caso las palabras con las que los abuelos nombraban las cosas; escriba antes de que esas expresiones que usted y los suyos todavía usan, se extingan".
Cuánta razón tenía el gran Carlos Monsiváis allá por el 2005, más todavía ahora en que la avalancha de la modernidad, de la desaparición de las redes sociales para sustituirlas por las redes virtuales, está borrando todo vestigio de cultura originaria. Y busca también borrar la diversidad cultural.
Como ustedes saben, nos reconocemos por las palabras, nos relacionamos, nos conectamos, hacemos amigos cómplices o enemigos, por las palabras.
Nos identifican los términos que usamos y hasta el tono en que decimos las cosas. Los seres humanos somos por la palabra.
Y por la palabra dicha, el tono y el momento, la identidad tabasqueña se nota, subsiste, a pesar de los vertiginosos cambios demográficos.
Me antecedieron en otras presentaciones personajes "meros mochos", diría Vianey, grandes estudiosos de lo tabasqueño como Carlos Ruiz Abreu y Jorge Abdo Francis.
Así que yo voy a "cucupache", digamos, de lo que Carlos y Jorge ya expresaron.
CONTINENTES DESCUBIERTOS
Cuando vi el título de "Antropología con pimienta gorda", me quedé apantallado. Diría Vianey que "Antropología" es como muy facistor.
Porque quiero decirles que de inmediato pensé que se trataba de una obra que me remitiría a un recorrido por el descubrimiento de las especias y de inmediato a la extraordinaria biografía de Fernando de Magallanes de Stefan Zweig, a los viajes de Marco Polo, o a las novelas de Manuel Vázquez Montalbán en donde su personaje Pepe Carvalho acompañado de su inseparable Biscuter que nos endilgaban en varios episodios recetas de cocina y sus diversos ingredientes.
Pero me llevé la grata sorpresa que esa antropología de la que nos adelanta el título del libro de Vianey Pérez no es una sesuda y quizá aburrida indagación científica, sino una exposición práctica, cotidiana, de lo que algunos llaman el "ser tabasqueño", aunque bien sabemos que hay varias formas de ser tabasqueño.
Y sí, es un recorrido como el de Magallanes, aquel viajero audaz, pero para un rescate de las palabras especia, palabras que como las especias a la comida, le dan sabor al guiso de la plática y de la vida.
Recuerda la propia Vianey que alguna vez fue invitada a participar en el foro "Rescatando nuestra identidad tabasqueña". Y que en lugar de usar palabras rimbombantes, rompió el protocolo y cuando hablaba pensaban que estaba turulata, dice.
Y la razón, nos cuenta en el libro, era simple: estaban escuchando en el micrófono palabras que habían usado en su infancia, en los patios, en los popales, en la ribera, en los cacaotales, que todavía seguían ahí en su recuerdo.
Debo reconocer que envidio y por eso recomiendo este libro. Porque me ha enseñado muchas palabras que desconocía, que son propias de Tabasco o que aquí tienen otra interpretación, dicen más o dicen otra cosa.
Encontrar palabras como toyao, No totol, Achichiguar, Ashushao, puque, trasqué, devanar, guatao, tanganao, zacua, sosquiliao, y tantas otras nos muestra que Vianey, al rescatar estos textos, está verdaderamente en su chegua. (vmsamano@hotmail.com)