Evangelizar para el 2030

Morena y la derecha

No cabe la menor duda de que si de algo carece la derecha mexicana de hoy, es de consistencia y de imaginación, y entonces lo que hace es reaccionar a la acción de sus contrarios mediante descalificativos que en la mayoría de las ocasiones rayan en lo obsceno y en lo grosero. Así como Morena y sus aliados en tiempos recientes han construido la narrativa del segundo piso de la cuarta transformación, la derecha y sus aliados quieren encontrar su propia narrativa a través de idear su segundo piso de la cuarta regresión que de manera lamentable ha padecido la Nación mexicana.

          Por un lado, Morena y sus aliados hablan de la primera transformación que corresponde a la independencia de México respecto a España; de la segunda transformación que fue la Reforma; de la tercera transformación que fue la revolución mexicana; de la cuarta transformación que inició en 2018; y del segundo piso de la cuarta transformación que comenzó en 2024.

          Por otro lado, la derecha y sus aliados representan a su primera regresión durante el primer imperio encabezado con el autonombrado emperador Agustín I; a su segunda regresión durante el segundo imperio con el emperador Maximiliano a la cabeza; a su tercera regresión con el general Porfirio Díaz al frente del gobierno; a su tercera regresión durante el periodo neoliberal con Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña como cabezas de grupo; y en los tiempos actuales quieren construir el segundo piso de esta cuarta regresión a partir de 2030, pero de manera lamentable para la derecha y sus aliados, sus oportunidades parecen remotas ya que no han encontrado el discurso adecuado que convenza al electorado de que son la mejor opción para gobernar al país.

          Pero no solo no han encontrado el discurso adecuado a sus objetivos, sino tampoco a quienes lo expresen con solvencia moral y ética. Es decir, les fallan la teoría y la práctica. Además, algo paradójico pasa con la derecha y sus aliados: tienen ideologías pero no ideólogos, y lo escribo en plural porque dentro de su espectro existen la derecha neoliberal, la confesional, la fascista, la monárquica, la capitalista. Todas retrógradas, pero no uniformes entre sí.

          Y ante esta falta de ideólogos actuales, la derecha y sus aliados recurren a sus pasados exitosos, y entonces Calderón cada vez que puede se refiere a Agustín de Iturbide; Jorge Romero presidente del PAN, acude a los principios fascistas que dieron origen a su partido político; Alejandro Moreno presidente del PRI hace a un lado al liberalismo mexicano del último ideólogo priista, Jesús Reyes Heroles papá, y se protege con el manto conservador del panismo y con el anticomunismo más trasnochado, retrógrado y violento que pueda existir; y la jerarquía católica evoca el grito "Viva Cristo Rey" de los cristeros; entre otros ejemplos.

          Y dentro de este espectro de la derecha y sus aliados de retomar algo o mucho de sus pasados de éxito, sobresale uno que se manifestará del jueves 19 de febrero al viernes 13 de marzo de este 2026, tiempo durante el cual en la ciudad de Querétaro, capital del estado con el mismo nombre y que es uno de los sostenes actuales del panismo, se llevará a cabo el "Conversatorio sobre el Segundo Imperio Mexicano 1864-1867", con énfasis en el tema "Maximiliano en Querétaro".

          Convocados por la "Librería Quijote", durante poco menos de dos meses especialistas abordarán infinidad de temas, pero uno que llama poderosamente la atención y que se expondrá el viernes 27 de febrero, es el titulado "Liberales decimonónicos los verdaderos culpables de la llegada de Maximiliano".

          Leyó bien estimado lector, y por el nombre de la conferencia ahora resulta que la culpa de la llegada de Maximiliano a México en su calidad de emperador, no fue porque los conservadores acudieron a Europa por un gobernante blanco y barbudo con apellido de alcurnia, sino por la simple existencia de los liberales.

          Según el programa del conversatorio, el responsable de desarrollar este tema es el maestro Luis Núñez Salinas, periodista autodefinido como católico, que explica así su trabajo: "Combinar en México las dos vocaciones, tanto la periodística, como la católica, es, parece ser, una carrera extrema. Por un lado, ser periodista en México, pues ya sabe, ¡qué le cuento!, las noticias a lo largo y ancho dan conocimiento de ello. Pero deseo enfocarme al quehacer del periodismo católico, que es ancestral, casi virreinal. Los católicos tomamos la palabra de Cristo como una Verdad, es un verbo vivo, resucitado, que tiene como principal función, si es que podemos catalogarlo así, evangelizar a las personas. Y evangelizar quiere decir, traerles la buena nueva y esa buena nueva es sin duda la salvación de nuestras almas, el acercamiento a Jesús y a su Madre María Santísima".

          Y sí, lo que quieren la derecha y sus aliados es precisamente evangelizar como parte de una narrativa en donde ellos son los bondadosos y, entonces, ver si así la ciudadanía les concede el milagro de regresarlos al poder político en 2030. Pero aquí vale preguntar si en política existen los milagros.