Fútbol, política y sentimientos

Futbol

"Si bien uno puede discutir juicios,

no se pueden discutir sentimientos".

(Daniel Bell).

Mi muro en Facebook no me dejará mentir. Iniciado el campeonato mundial de fútbol 2026, un lector de Diario Presente que se identificó como el "Anarquista del Humor", me preguntó a través de esa red social que quién me gustaría que lo ganara, y sin pensarlo dos veces le respondí que México pero que como veía muy lejana esa posibilidad, entonces me conformaba con que no lo obtuviera Estados Unidos.

     Y con ese deseo vi los partidos. Y con esa satisfacción conviví hasta el resultado del partido celebrado entre Inglaterra y Argentina. Y es que ese marcador de dos a uno a favor del segundo, me despertó un sentimiento que no había pensado que aparecería en mi ser y en mi ver el fútbol. Sentimiento de tristeza que, aclaro, no tiene que ver con el rechazo y odio que la FIFA, Infantino, la selección de Argentina y su capitán Messi últimamente han despertado en un importante sector de la afición mundial.

     No. Más bien tiene su base en una historia que se remonta a hace medio siglo. Me explico. A principios de 1976 yo cursaba en tercer semestre de la licenciatura en Sociología en la entonces recientemente inaugurada ENEP Acatlán de la UNAM, ubicada en el municipio de Naucalpan, Estado de México, y el ambiente estudiantil y académico estaba cargado con ímpetu y conocimiento hacia la izquierda en el espectro político. Y por ello nos cayó como un balde de agua fría el golpe de Estado militar en Argentina el 24 de marzo de ese año. Balde de agua que siguió llenándose con lo que nos enteramos de lo que sucedía en aquel país. Conocimiento adquirido mediante las noticias, pero principalmente de manera directa con lo que nos compartían los maestros argentinos que tuvimos a partir de ese artero golpe de Estado, quienes de viva voz nos comunicaron sus experiencias y la de toda la izquierda.

     Y con ese conocimiento en muchos de nosotros, todos nos enfrentamos al campeonato mundial de fútbol de 1978 celebrado precisamente en Argentina, utilizado por la junta militar como un excelente lavador de su propia cara ante el mundo. Y, en lo personal, me dio tristeza que lo ganara Argentina. Y me provocó coraje ver todo feliz al dictador militar de apellido Videla saludando a toda la selección de fútbol. Aunque, lo reconozco, a la distancia me quedo con lo expresado tiempo después por Menotti en el sentido de haberse arrepentido de darle la mano al dictador ese día cuando acudieron a verlo para recibir su felicitación por haber obtenido la copa del mundo. Menotti fue el entrenador de aquella selección triunfante.

     El 2 de abril de 1982 la invasión a las Islas Malvinas por parte de Inglaterra me despertó un sentimiento de solidaridad hacia Argentina, por lo que disfruté mucho el triunfo de Argentina sobre Inglaterra el 22 de junio de 1986 en el partido de cuartos de final del mundial de fútbol de efectuado en México. Triunfo y actitud del entonces capitán argentino que felizmente me hicieron convertirme al "Maradonismo". Victoria del equipo de Argentina que interpreté como un acto de justicia divina –no en balde "la mano de Dios"- en contra del gran imperio invasor.

     Desde el 10 de diciembre de 2023, Milei ocupa la Casa Rosada en Buenos Aires como principal habitante. A partir de esa fecha, la presidencia de la república Argentina es ejercida por uno de los políticos actuales más fascistas del planeta. Tan dictador como Videla, sólo que vestido de civil. Por ello, con el triunfo de Argentina sobre Inglaterra me provocó una tristeza y un coraje que hacía muchos años no sentía. Y por ello también, se lo comparto estimado lector de Diario Presente, no me gustará que Argentina triunfe en el juego de la final del campeonato del mundo 2026. Y es que no me gustará ver a Milei todo feliz recibiendo a Messi y compañía para felicitarlos y tratar de mostrarle al mundo que esa nación es todo un éxito. Tal como lo hizo Videla en 1978.

     Como tampoco me gustará ser testigo este 2026 de la imagen de Messi entregando una copia de la copa al presidente de Estados Unidos, y entonces ver a Trump todo feliz declarando que gracias a él Argentina ganó el campeonato del mundo.

     Y bueno, en sentido estricto a lo mejor esto es cierto. Y es que, no hay que olvidarlo, está comprobado que el fascismo premia a los fascistas.

     POSTDATA.- "Di las cosas más personales, dilas, es lo único que importa, no te avergüences, las generales están en los periódicos" (Elías Canetti).

Virus-free.www.avast.com

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores, y por ello no corresponden necesariamente con las de esta casa editorial ni de su sitio web