ÍNTEGRAmente

Violencia contra las Mujeres en México

La violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de derechos humanos, un problema de justicia social y de salud pública. Desafortunadamente es un fenómeno universal y con múltiples expresiones, que van desde el maltrato emocional, económico, sexual y físico hasta la anulación de sus derechos fundamentales. La convención Belém do Pará, por parte de la OMS en 1994, asienta que la violencia hacia la mujer es aquella que tenga lugar dentro de la familia o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea por ejemplo, que el agresor comparta o no el mismo domicilio que la mujer y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, maltrato físico, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual, donde quiera que ocurra. En México 28% de las mujeres que sufrieron violencia durante el último año tenían una relación de pareja con el agresor, 5.8% de las mujeres sufrió violencia por parte de una persona con la que no tenía relación sentimental (familiares, compañeros de trabajo o escuela, superiores en el trabajo o en la escuela o desconocidos). El 40% de las mujeres en México ha vivido al menos un incidente de violencia de cualquier tipo y en cualquier ámbito durante el último año. En ese mismo periodo, sólo 1 de cada 10 mujeres solicitó ayuda a alguna institución cuando vivió violencia. Cuando una mujer decide solicitar ayuda ante una situación maltrato de pareja generalmente acude con una autoridad judicial (68.5%) y en menor proporción (47.3%) se acercan a otras instituciones como el Instituto de la Mujer o el DIF. De las mujeres que acuden a alguna autoridad para pedir ayuda, en la mayoría de los casos lo hacen ante los Ministerios Públicos (34.8%) y si buscan ayuda en una institución no judicial, lo hacen en el DIF (39.1%). Esta realidad confluye en dos vertientes. La primera, que la violencia contra la mujer en México sigue siendo un problema de todos los dias que afecta a todas las clases sociales y que daña desde lo mas profundo a las familias de forma multidireccional. Y por otra parte, que una de las condiciones que permite que esta conducta persista es la baja frecuencia con que las víctimas denuncian a los agresores. Esto, no solo permite la revictimización de las agredidas, sino que normaliza o minimiza la percepción de la violencia contra las mujeres a nivel social. Es imprescindible que todos los niveles de gobierno, grupos sociales y de astencia se encuentren capacitados para detectar y en su caso actuar ante los mas mínimos indicios de violencia de género y del mismo modo, que todo el peso de la ley caiga sobre aquellos que continúan ejerciendo este terrible modo de maltrato hacia sus semejantes. Salvar a nuestras mujeres y niñas de ser víctimas de violencia es tarea de todas y todos.

(Psiquiatra/Paidopsiquiatra)