La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) puso la mira sobre uno de los elefantes que incomodan en esa habitación llamada México. El pasado 17 de junio, el Pleno de la Corte determinó revisar la solicitud emitida por una tanatóloga que ha sido diagnosticada dos veces con cáncer de mama.
De acuerdo con el amparo 147/2026, se busca impugnar el artículo 166 bis 21 de la Ley General de Salud, el cual garantiza que los enfermos en fase terminal tendrán una muerte digna. Miserable aquel que pretenda intervenir durante el proceso, porque el Código Penal tipificará su intervención como un "homicidio por piedad". Las sentencias derivadas de este delito rondan entre los cinco y 12 años.
En la sesión extraordinaria de la SCJN, el ministro Arístides Guerrero García sostuvo que la eutanasia es un tema relevante que ha sido abordado por diversos tribunales y legislaciones del mundo, por lo que a México también debería competerle.
Mencionó algunas naciones donde la muerte asistida es legal, como Bélgica y Países Bajos, que autorizaron el proceso desde el 2002; Canadá desde el 2016; y Colombia, que fue el primer territorio latinoamericano que despenalizó el método en 1997.
Con excepción de la ministra María Estela Ríos González, los integrantes de la SCJN -incluido el presidente Hugo Aguilar Ortiz- coincidieron en que es necesaria un pronunciamiento de la Corte respecto al tema, por lo que acordaron revisar la información recopilada en el amparo.
"No estamos definiendo si en este caso es constitucional o no está una prohibición absoluta, solamente estamos decidiendo si la Corte ahora atrae o reasume competencia en este caso concreto", aclaró el ministro presidente.
POBLACIÓN A FAVOR
Aunque la resolución de la SCJN es un primer paso, asociaciones como México Igualitario desean acelerar las modificaciones a la legislación. Según la activista Sara Martínez, desde hace nueve meses la agrupación ha realizado foros, encuesta e investigaciones relacionadas con el tema.
Los resultados obtenidos demuestran que alrededor del 70 por ciento de la población está a favor de la muerte digna o muerte asistida. Pero tampoco deberíamos fiarnos de manera indiscriminada, ya que como todos sabemos, siempre se manejan dos o más cifras sobre los temas de opinión pública.
EVITAR SOFISMAS
A las brasas que alimentan el fuego donde se cocina el debate, se suman las declaraciones de la Arquidiócesis Primada de México, que exhortó a los legisladores a no dejarse "engañar por el sofisma -falso argumento- de que el sufrimiento elimina la dignidad de la vida y por lo tanto es mejor acabar con ella". Se entiende porque se basan en el criterio de que el sufrimiento es una prueba de vida.
En su editorial del semanario Desde la Fe, la institución eclesiástica recordó el caso de Noelia, la joven española a quien se autorizó el proceso de eutanasia en marzo. Al respecto, señaló que "su muerte [...] es un fracaso social, nos muestra que le fallamos a una persona y la respuesta que le dimos, fue darle la muerte".
El tablero está dispuesto. Habrá que observar cómo avanzan las jugadas políticas, sociales y religiosas. Aunque también valdría la pena, como espectadores, responderse una pregunta que permita sacar al elefante de nuestra mente: ¿quién es el verdadero dueño de nuestra propia muerte?
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