Una falacia de la derecha inglesa que se convirtió en mito urbano que trascendió el mundo anglosajón y se conoce y venera en gran parte del orbe sin importar el idioma que se hable, pero siempre y cuando se haga desde el punto de vista de la derecha o de la ultraderecha, es que el mote de "Dama de Hierro" de la política conservadora de aquel país de nombre Margaret Thatcher (1925-2013) se lo ganó a pulso con la lucha en contra del comunismo que emprendió y ejecutó en su papel de primera ministra del otrora gran imperio colonialista inglés. Y se lo ganó, dice la falacia de la derecha inglesa, igual que el Duque de Wellington había obtenido el de "Duque de Hierro" en su triunfo sobre Napoleón: por su firmeza y fortaleza utilizadas en contra de su enemigo.
Pero, ¡oh, falacia!, este mito urbano no es tan cierto ya que ese mote no proviene como reconocimiento a su convicción, decisión y triunfo en contra del comunismo cuando ella fue primera ministra de Inglaterra (1979-1990), sino que el alias viene de tiempos anteriores y del exterior. Sí, el sobrenombre le fue puesto en 1976 y desde un órgano de difusión soviético, significativamente llamado "Estrella Roja". Sí, desde el lado de su enemigo el comunismo se le bautizó así: "Dama de Hierro", y no por un hipotético triunfo en contra del comunismo y su representación en la tierra: la URSS, sino por un discurso pronunciado en contra del comunismo y el peligro que representaba, según ella, la influencia de la Unión Soviética en el mundo.
Pero hay que reconocerle a Margaret Thatcher y a la derecha inglesa que tuvieron la visión y la osadía de apropiarse de este mote y convertir esta crítica al carácter rudo, fuerte, prepotente e intransigente de la entonces legisladora conservadora, en una virtud que expandieron por el mundo como un ejemplo a seguir. Y así sigue siendo hoy en día, medio siglo después de acuñado el término.
En efecto, al menos aquí en México estas características de firmeza, entereza, fortaleza, prepotencia e intransigencia, si las tiene alguien de derecha o de ultraderecha, son virtudes, pero si las porta alguien de izquierda, son defectos que muestran un carácter y una actitud autoritaria y dictatorial de dicho personaje. Y bueno, acorde al juego dialéctico que es el ejercicio de la política, entonces se puede ver su lado contrario. Es decir, en el peor de los escenarios, si este personaje de izquierda no muestra las virtudes de Margaret Thatcher, entonces es blandengue, manipulable, falto de carácter, y por lo tanto, fácilmente prescindible. Pero si es de derecha quien no las presenta, entonces se debe a su temple democrático y de negociación.
Este escenario es el reflejo de lo que hoy en día se vive en México. Por un lado, la derecha y la ultraderecha añoran y desean tener en sus filas a una "Dama de Hierro", pero por otro, en la pared de enfrente ven moros con tranchete y se imaginan que en México gobierna una presidenta autoritaria y dictatorial, aspecto que ellos saben que es una fake news, pero no importa, hay que difundirla para que la gente se la crea y entonces volverla en su contra. Pero además, si la realidad muestra lo contrario, no se debe a que la presidenta tenga un carácter democrático y de tolerancia, sino un carácter débil y por lo mismo está siendo mangoneada desde el rancho "La Chingada", ubicado en Palenque, Chiapas, en donde vive el verdadero dictador de México. Así es el discurso de la derecha mexicana.
Y es que no hay que olvidarlo, en México la política se ha manejado desde siempre con un dominio masculinizado, y en momentos hasta de machismo, pero eso está cambiando a partir de 2024 con el arribo de la doctora Claudia Sheinbaum a la presidencia del país. Y es oportuno aclarar que se debió a la llegada de la candidata de MORENA, PT y PV, ya que en el remoto caso de que hubiese triunfado la candidata del PAN, del PRI y del PRD, la cosa no hubiera cambiado y el modelo masculinizado del ejercicio político y gubernamental, sería siendo el dominante por décadas.
El caricaturista Rafael Barajas, mejor conocido como "El Fisgón", en un programa de televisión recordó una frase de Carlos Monsiváis: "Tener muchos huevos es el único lenguaje de la grandeza", y esta expresión permite recordar que Xóchitl Gálvez ---quien en su megalomanía se veía atiborrada de "grandeza" y se definía como "xingona"---, en medio de la controversia desatada por un posible plagio que cometió en el informe de experiencia laboral que presentó para obtener el título de ingeniera en computación por la UNAM, dijo en sus redes sociales y en eventos efectuados en Durango el 20 de septiembre de 2023: "Huevos tengo y vaya que muchos".
Vaya con la entonces candidata de la Coalición Fuerza y Corazón con México, quien con esta expresión mostró su talante masculinizado y machista tan adorado por la derecha, tanto que todavía hoy el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, día a día utiliza un lenguaje de confrontación, ofensa y retador, al fin y al cabo, según él mismo dice, tiene huevos hasta para prestar.
En fin, no cabe duda que la derecha y ultraderecha mexicanas andan en busca de su "Dama de Hierro" que los proteja con el manto de su carácter fuerte y decidido. Autoritario, pues.