El investigador John Womack Jr., obtuvo el grado de Doctor en Historia en la prestigiada Universidad de Harvard, con un estudio sobre la participación de Emiliano Zapata en la Revolución Mexicana, y ahí explicó que su texto narra la vida de un hombre que por intentar retornar a los tiempos idos, hizo una revolución. Es decir: por mirar al pasado, construyó un futuro.
Importante observación de Womack ya que conjuga pasado, presente y futuro, y a la vez muestra que no siempre quien sólo orienta su visión hacia el futuro logra caminar en ese sentido. Al contrario, afirma que en ocasiones echar un vistazo al pasado posibilita lograr mayores alcances en el futuro, y ejemplifica su dicho con la vida de Emiliano Zapata, quien en su afán de regresarle a los campesinos la libertad y la tierra, así como las costumbres que tenían en sus tiempos pretéritos, se alzó en armas y logró avances fundamentales en la materia.
Y esta característica estudiada y explicada por Womack, no es privativa de Emiliano Zapata. O al menos no lo es en esta tercera década del siglo XXI, y ejemplos hay muchos. En México se tiene, para nombrar uno nada más, la firme convicción de los liberales comandados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de conservar, fortalecer y honrar los postulados liberales juaristas de ayer para tener un mejor presente y un mejor futuro como país independiente y soberano.
Y es que no hay que olvidar que con la llamada alternancia que se dio en 2000, en donde el PAN le dijo al PRI quítate para ponerme yo, una de las primeras medidas del nuevo habitante de la casa presidencial fue sacar de Los Pinos el cuadro con la imagen de Benito Juárez que durante décadas presidió el despacho presidencial.
Pero esta acción de Vicente Fox no sólo fue simplemente de forma y sin relevancia. No. En verdad fue profunda y muy importante, ya que a partir de ese momento el liberalismo que, al menos en el discurso oficial, había marcado el accionar gubernamental fue desplazado por la narrativa conservadora, a grado tal que la ideología fue hecha a un lado por la doctrina con tintes religiosos de carácter católico. Es decir, esta acción también significó un cambio de fondo. Así, el expulsar la imagen de Benito Juárez del despacho presidencial constituyó un mensaje de forma y de fondo.
Y aunque en esos tiempos de gobiernos panistas (Fox y Calderón) la realidad mostró que en la práctica eran iguales a sus antecesores del PRI, ahora en tiempos del segundo piso de la cuarta transformación se puede considerar y confirmar que representaron las dos caras de la misma moneda neoliberal, pero una liberal y la otra conservadora. Una laica y la otra clerical. Una come curas y la otra mocha.
Pero ahora también con el PRI desdibujado en forma y fondo, esta igualdad con el PAN es total. Tan lo es que el presidente nacional del tricolor, Alejandro Moreno, ya hizo a un lado el discurso y la ideología liberal y adoptó como propia la doctrina clerical y anticomunista albiazul. Es decir, ya no existe eso de las dos caras de la misma moneda neoliberal. No, ahora es una moneda con dos caras iguales, sólo que una pintada de verde, blanco y rojo, y la otra de azul.
Y esta igualdad se concretó a la perfección en el pasado proceso electoral federal en el cual el PRI, casualmente, no encontró personaje priista que los condujera como candidato presidencial, y entonces se sumó a una candidatura emergida del panismo más retrógrado con tintes fascistas.
Y ahora en 2026, todavía sin superar la cruda que les provocó la derrota en las urnas en 2024, los priistas y los panistas siguen mostrando que son lo mismo, y tan lo son que los dos piden a los cuatro vientos la intervención de gobiernos extranjeros en territorio nacional. Los dos festejan la intromisión de la CIA en la estrategia de seguridad de Chihuahua, encabezada por una gobernadora panista, Maru Campos. Celebración que a todas luces muestra el cariz entreguista y de deseo que le vaya mal al país que las dos expresiones políticas tienen y comparten.
Y frente a este lado oscuro, anquilosado, nefasto, entreguista y reaccionario de la historia nacional, se encuentra el lado opuesto, el que tiene como premisa el honrar con acciones y firmeza a Benito Juárez y su legado. Y para que eso suceda no hay que olvidar la lucha que se dio en contra de la invasión francesa y en contra del segundo imperio mexicano, encabezado por Maximiliano. Contienda de la cual salieron airosos Benito Juárez y los liberales que le dieron identidad a la Nación Mexicana, y que ahora en pleno siglo XXI los neoconservadores la quieren entregar o, al menos, supeditar a intereses extranjeros.
Estos herederos de los conservadores de antaño cuya máxima expresión de su conciencia política fue su entreguismo a la potencia extranjera de entonces. Como ahora, pues.
POSTDATA.- "Hoy van a pelear por un objeto sagrado, van a pelear por la Patria y yo les prometo que en la presente jornada conquistarán un día de gloria. Sus enemigos son los primeros soldados del mundo, pero ustedes son los primeros hijos de México. Soldados, leo en sus frentes la victoria y la fe. ¡Viva la Independencia Nacional! ¡Viva la Patria!" (Arenga del general Ignacio Zaragoza a sus tropas previo a la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla).
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