"Lo único que puede decirse del caos es que es bueno para la libre empresa"
John Kenneth Galbraith
UNO.- Hace poco más de tres décadas, en 1995, el escritor Carlos Monsiváis publicó una colección de veintiocho crónicas de sucesos masivos que se vivieron principalmente en el antiguo Distrito Federal, mismos que fueron de una pelea de box al tianguis del Chopo, del mundo del espectáculo al mundo del misticismo, y de los que muchos de ellos se tiene constancia que estaban basados en experiencias anteriores a lo consignado por el cronista.
Esos relatos aparecidos bajo el título de "Los rituales del caos", tuvieron como ejes rectores dos aspectos debidamente identificables: 1.- El demográfico, consistente en que su relevancia estaba relacionada con la cantidad de gente participante; y 2.- El caos, tema al que Monsiváis se refirió de la siguiente manera: "El caos al que aluden estas crónicas (en su acepción tradicional, precientífica) se vincula, básicamente, a una de las características más constantes de la vida mexicana, la que señala su feroz desorden".
Y después de escribir "feroz desorden", Monsiváis plasma una línea cuyo contenido cada vez se convierte en una gran realidad, y que denota que el caos no es sinónimo de desorden: "En el caos se inicia el perfeccionamiento del orden", anotó, y esta anotación pareciera que en estos días del campeonato mundial de futbol 2026 en la Ciudad de México, está cobrando relevancia para el proyecto de la ultraderecha, sobre todo después de los dichos del dirigente del PAN en el sentido de que a la oposición sólo le falta recurrir a la violencia para obtener su gran anhelo: Sacar a Morena del poder.
Pero sobre todo después de ese par de declaraciones del ultraderechista Ricardo Salinas Pliego en donde, en la primera, dijo que los "zurdos de mierda" no se irán a la buena sino que será necesario sacarlos a la mala; y en la segunda cuando declaró que ya no son suficientes las manifestaciones pacíficas vestidos de blanco, sino que se hace necesario manifestarse de manera ruda en contra del gobierno federal.
Es decir, en estos treinta y un años que median entre el texto de Monsiváis y los dichos de Jorge Romero y de Salinas Pliego, se hace patente que lo que pretende la ultraderecha mexicana es el retorno al "feroz desorden" con el que antaño se identificaba al caos, y que ahora quieren instaurar con el propósito de mandar el mensaje de que México está dominado por el caos y que quienes detentan el gobierno no tienen la capacidad de controlarlo.
Lo anterior se une a la búsqueda que tiene la ultraderecha de que las fuerzas del orden gubernamental entren en acción y repriman a las manifestaciones de los diversos movimientos y colectivos de mexicanos que están luchando por demandas que desde su punto de vista e interés están en la órbita de la justicia.
Aquí se hace imperante esperar que estos movimientos y colectivos, así como las fuerzas del orden, no caigan en las intenciones que la ultraderecha tiene a fin de descarrilar las acciones de gobierno y de desvirtuar y manipular las luchas de los manifestantes. Descarrilar o, al menos, mandar un mensaje al pueblo de México y al mundo entero de que, según su narrativa, Morena además de "narcopartido" es un "partido represor".
Lo primero no permeó entre la gente, ¿lograrán lo segundo?
DOS.- "Si algo le queda al nacionalismo es su condición pop. No popular, algo ya más bien anacrónico a fuerza de lo sentimental, sino ´pop´, con el acento en el perfil publicitario, en sus mensajes subliminales, en ese ´barullo de las estaciones´ que es la moda. Así por lo menos lo percibo hoy, en el Estadio Azteca, recinto de..."
El anterior párrafo lo escribió Carlos Monsiváis al inicio de su crónica sobre la pelea de box entre Julio César Chávez y Greg Haugen, y que forma parte del libro. Y no obstante el tiempo que ha pasado desde ese combate, su contenido bien se puede aplicar al partido inaugural del mundial de futbol 2026, en donde lo "popular" ya no lo es porque se ha convertido en algo ´pop´ y de ´moda´, y en donde predomina el aspecto publicitario y estrictamente de negocios.
Y sí, los asientos del Estadio Azteca –ahora llamado "Estadio Banorte" o "Estadio Ciudad de México"-, ya no son ocupados por el pueblo, sino por la gente que tiene dinero para pagar los carísimos boletos, y que acudió no para presenciar una justa deportiva, sino para presumir que pudo asistir y bien vestida, no faltaba más. Y si de paso le rechiflan al gobierno, pues qué mejor. Así la ultraderecha, pues.
POSTDATA.- "Soy el primero que ha escrito más libros de los que ha leído".
A quienes les gusta el futbol, con certeza saben quién es Antonio Cassano. A quienes les gusta leer, con seguridad no han leído sus dos libros publicados: "Lo digo todo" y "La mañanas no sirven para nada", al cual pertenece la primera línea de esta postdata.
No sé si Cassano fue el primero en escribir y publicar más libros de los que ha leído, pero de lo que sí estoy cierto es que no es el único ni será el último.
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