Macartismo: resurge la persecución política por ideologías

Marco Rubio busca integrar un bloque contra partidos de izquierda

Ocurrió entre 1950 y 1954. Un discurso y una lista apócrifa fue todo lo que necesitó el senador republicano Joseph McCarthy para impulsar una campaña de persecución política en Estados Unidos, a la que historiadores y politólogos denominaron "macartismo".

El concepto se integró de nuevo en la agenda pública luego de que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó en un mensaje virtual que "una nueva y más peligrosa versión del macartismo" está de vuelta en Washington, con una "amenazante proyección trasnacional".

El mandatario cubano se pronunció después de que terminara la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, una sesión convocada en Washington, D.C., por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien invitó a más de 60 países para frenar lo que él considera grupos de "extrema izquierda".

En Diario Presente compartimos el origen y consecuencias del macartismo durante la década de los años 50 en Estados Unidos, así como una aproximación a lo que especialistas políticos comienzan a llamar "nuevo macartismo".

ORIGEN Y CONSECUENCIAS

"El macartismo, entendido como la cacería de brujas anticomunista, tipo Inquisición española, dentro de EE.UU., estaba en marcha antes que McCarthy apareciera, pero se reforzó con él", apuntó la historiadora Ellen Schrecker en el libro "La era del macartismo".

La coautora observó que desde 1945 ya se registraban investigaciones e interrogatorios contra funcionarios públicos acusados de ser comunistas, pero fue en 1949, tras la victoria de Mao Tse Tung en China y el anuncio de que la entonces Unidad de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tenía armas nucleares, cuando se generó pánico en el gobierno estadounidense.

Ante ese panorama político-social, McCarthy realizó un mitin en una localidad de Virginia Occidental, donde anunció tener una lista con 205 nombres vinculados al Partido Comunista que estaban infiltrados en el Departamento de Estado. Según Schrecker y una investigación de la BBC News, no existen evidencias de que la famosa lista existiera.

Frases como "¿Es o ha sido miembro del Partido Comunista?" circularon en las primeras planas de los periódicos estadunidenses, permitiendo al político norteamericano ganar popularidad entre la población más temerosa y asustada,  y así extender su pensamiento inquisidor en el senado estadounidense.

McCarthy impulsó el discurso, pero fue J. Edgar Hoover, director del FBI desde 1924 hasta 1948, quien ordenó el seguimiento y espionaje de personajes influyentes en la educación, la ciencia, la cultura y el entretenimiento, señaló la BBC News.

Algunas víctimas populares del macartismo fueron Charles Chaplin, Orson Welles, Arthur Miller, Robert Oppenheimer y Albert Einstein, sin embargo, la persecución política también afectó entre 10 mil y 12 mil ciudadanos estadounidenses que perdieron sus empleos o fueron encarcelados.

FIN Y RESURGIMIENTO

El final de McCarthy como senador llegó en 1954 luego de que acusara en televisión al ejército de su país por acoger comunistas en sus filas, lo cual resultó en la pérdida de confianza de la población y una censura política por parte del Senado.

A pesar del destino que sufrió el político sus ideas parecen estar presentes en la actualidad. El término "nuevo macartismo" ha comenzado a ser utilizado por académicos y analistas para describir un contexto en el que la confrontación ideológica vuelve a traducirse en listas, señalamientos y estrategias de presión contra personas, organizaciones o gobiernos.

En México se vivió ya una etapa de cacería y represión contra quienes fueron acusados de comunistas. Fundado en 1919 el Partido Comunista Mexicano, no fue sino hasta 1978 cuando pudo tener su registro legal pues antes era un delito estar afiliado a esa organización. Su primera participación  electoral fue en 1979, pero desapareció oficialmente en 1981 al entregar su patrimonio y nombre al Partido Socialista Unificado de México (PSMU). Ahora desde Estados Unidos el político descendiente de exiliados cubanos, Marco Rubio, promueve una campaña contra quienes califica de "extremistas de izquierda".

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