OSTENTACIÓN Y EL DERROCHE, CULTURA QUE CORROE

TRES FIESTAS, LA COHERENCIA IDEOLÓGICA Y LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

La Cuarta transformación estuvo definida por su ideólogo y líder, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador bajo el influjo del ideario de los héroes liberales mexicanos del siglo XIX como la única ideología propia nacional surgida en México, aún con todos los aprendizajes de la iluminación francesa a través de Hidalgo y luego Melchor Ocampo; y del liberalismo federalista estadounidense (Alexander Hamilton, Thomas Jefferson y otros); y el desarrollo de ideas propias de José María Luis Mora, Ignacio Ramírez, Miguel Lerdo y notoriamente Benito Juárez, por supuesto.

Como parte integral de esta ideología, con una definición explícita de José María Morelos y del propio Juárez, se incluye como contenido central el sentido de la austeridad como forma de vida, sobre todo aplicable a quien ostenta una responsabilidad pública. Ahora tenemos el caso de tres fiestas que justamente parecen tres puñaladas clavadas en la espalda de la 4T: dos bodas, la de César Yáñez y la de Santiago Nieto, e indirectamente en tanto no es funcionario de la 4T, los ostentosos XV años celebrados hace una semana en Villahermosa, Tabasco. En los primeros dos casos, el expresidente cesó a quienes con esas ostentaciones traicionaban los principios del nuevo gobierno.

         Esta situación tiene varios niveles problemáticos. Evidentemente, estos eventos tienen un fondo respecto a qué significa la cultura consumista de los aspiracionistas o WannaBees, que además tiene todo que ver con lo que Guillermo Bonfil denunció como el México Imaginario de los mexicanos que no quisieran serlo (querrían ser gringos WASP o europeos nobles de rancia alcurnia) y cuyo consuelo es tener mucho dinero y gastarlo ostentosamente para cumplir con lo que hace más de un siglo el sociólogo Thorstein Veblen describía como característica de la clase ociosa.

          El tipo de fiesta y sus adornos, nos revela cuál es el contenido mental de la cultura de estas personas. Lo que Cornelius Castoriadis llama el Imaginario. Y en este asunto abiertamente nos revela el caso de tabasqueños que quisieran vivir en Nueva York, a pesar de que es de su subsuelo, impuestos y el trabajo tabasqueño de donde han extraído toda su fortuna. Más colonizado no se puede estar.

         Pero por el lado ético político, tras los excesos que hemos visto de las fortunas de los expresidentes priístas como López Portillo y Peña Nieto o panistas como Vicente Fox, de los líderes sindicales de antes o actuales como un diputado de Morena, y sobre todo de los narcos; el sentido común inmediatamente relaciona estos excesos mínimamente con lavado de dinero u otro tipo de actividades ilegales.

Es decir, sospechosos procesos de lo que Carlos Marx llamaba "acumulación originaria". O como preguntaban Chico Che y AMLO: ¿Quién pompo? Desde Juárez, quedaba claro que la vida ostentosa de un funcionario delata inmediatamente que no hay separación entre el dinero y la política sino connivencia. Y el mayor mal secular desde la formación de la Nueva España: la corrupción (Carlos V despojó a Cortés de su poder fáctico y tras el fracaso de la primer audiencia formó una segunda audiencia con personajes como Vasco de Quiroga para componer la situación).

Pero yendo más a fondo cabe encontrar las explicaciones de Pier Paolo Pasolini. En un discurso de 1975 explicó que en las sociedades opulentas había surgido un nuevo modo de producción y un nuevo poder "que produce una nueva cultura que es la causa de una aculturación atroz que iguala a todos y de la peor manera". Caracterizó a este nuevo modo de producción por la enorme cantidad de todo, la superfluidad y la ideología hedonista. Es decir, se produce materialmente más que nunca en la historia de la humanidad, ante todo se producen cosas superfluas y se iguala al consumismo con el hedonismo: consumir se convierte en placer y el placer en consumo.

Aparentemente hay la libertad de elegir en la variedad de la oferta, pero "subterráneamente se ha formado una especie de terreno común, nivelado y homologado a nivel existencial". Como cantaba Annie Lennox: "los sueños están hechos de esto, ¿quién soy yo para negarlo?".  Se pierden los criterios y se sacrifica todo a una satisfacción superficial inmediata e intrascendente. Pero además colonizada: el centro del mundo es Nueva York y nuestra cultura son Hollywood más Disneylandia, aunque sabemos ahora que detrás de todo está el orden de los pedófilos. El patriarcado en esteroides.

En conjunto, este fenómeno que corroe por dentro a la Cuarta Transformación se llama, siguiendo a Antonio Gramsci, HEGEMONÍA. Si la 4t no actúa, propone y avanza en este nivel, en el cultural, el ético, el moral, no sólo no se mantendrá en el poder sino que se generará una involución desnacionalizadora en el momento de mayor amenaza imperial. (Investigador universitario y activista)