El México de hoy en particular para las mujeres transita por un punto de inflexión marcados por el contrastes de los claroscuros; un crecimiento exponencial en su activa participación en la vida pública y privada, entre las oportunidades en el desarrollo de un sector a contracorriente de una ancestral cultura machista, que también incide en las injusticias en el otro extremo de los tratos indignos escalados a la violencia sobre todo en zonas marginadas e indígenas, mientras otras tantas desaparecen o so asesinadas. Una asignatura que poco o ningún interés tiene para la Secretaría creada exprofeso.
La secretaria Citlalli Hernández a cargo de las políticas públicas en la situación de las féminas incurre en un acto irresponsabilidad para con este sector que representa más del 50 por ciento de la población mexicana. Pareciera que no escuchó el mensaje de su superiora jerárquica, la presidenta de las y los mexicanos. Ningún interés hay por honrar el compromiso institucional.
En la misma circunstancia se tiene a Rosario Piedra Ibarra que como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, aun con el legado de lucha familiar ningún pronunciamiento ni acción ha hecho. Por lo contrario, en su actitud obsequiosa degradada las razones que motivaron a crear esta institución, en donde sus consejeros dieron el paso al costado con sus respectivas renuncias. Un sexenio y lo que lleva del actual la muestran gris y con posturas injerencistas en donde no corresponde, incluso al politizar su investidura.
Laida Sansores como gobernadora de Campeche impuso una estatus quo de evidente autoritarismo que escaló a vulnerar todas las libertades de naturaleza constitucional, incluida el ejercicio de la libre expresión del periodismo. Luego de incontables intentos en la competencia por el cargo, esta vez aconteció en medio de suspicaces cuestionamiento de una población dividida, reflejado en el pírrico resultado electoral, que obligó a un segundo cómputo ordenado por la autoridad administrativa jurisdiccional federales.
Sin filias ni fobias, por personajes que ningún beneficio le aportan a este país es que se degrada las capacidades y competencias de las mujeres que con responsabilidad de sus resultados aportan en vez de restar en la gobernanza del país, así como también se tiene en el liderazgos de corporativos empresariales transnacionales.
Desde aquel 19982 y 1988 cuando la extinta Rosario Ibarra de Piedra en esas dos ocasiones se registró e hizo campaña para campaña para el cargo de la presidencia de la República por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; hubo que transitar 48 años con la misma aspiración entre otras de Marcela Lombardo Toledano, Cecilia Soto, Patricia Mercado, Josefina Vázquez Mota, Margarita Zavala, hasta que en inédita competencia Claudia Sheimbaum Pardo resultó electa por sobre Xóchitl Gálvez Ruiz.
Independiente de la preparación formativa en la vida pública, era previsible que no sea sencillo la gestión administrativa de una mujer presidenta de México, como tampoco lo ha sido para los hombres que en su momento ejercieron el cargo de una misma responsabilidad con las complejidades de sus tiempos y circunstancias que les correspondió.
En el mundo igual destacan personalidades como las de Isabel Segunda como soberana en el Reino Unido por 70 años, a la muerte de su papá el rey Jorge VI, así como la primera ministra inglesa Margaret Tachar, hasta Ángela Merkel en su calidad de canciller de Alemania, todas ejercieron y marcaron una época en el contexto de una geopolítica patriarcal, con decisiones trascendentales yendo incluso contra poderes fácticos.
Contrario a la distorsión del simbolismo sobre el 8 de marzo que se conmemora en el mundo, esta fecha está macada por la tragedia y no por el jolgorio que un sector le da en el frívolo desconocimiento. En el encuadre sobresalen el sufrimiento de los diferentes colectivos de madres buscadoras por sus hijos, fueron ellas quienes descubrieron el rancho "Izaguirre", minado de fosas con cientos de restos humanos sacrificados, en Teuchitlán, Jalisco. Una herida que se ensancha más por los recurrentes feminicidios, incluida las dos jóvenes universitarias en el estado de Morelos, en cuestión de días.
El Gobierno Federal tiene un compromiso institucional y moral para revertir un entorno cuesta arriba, en el que además se suma una corrupción ancestral que no tiene manera de revertirse en el plazo inmediato ni mediato, que incluye mucho nepotismo, además del injerencismo externo.
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