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Reprobado

La educación pública en México está en niveles deprimentes respecto de los estándares de calidad que exige un nivel avanzado para ser competitivos hacia el interior y al exterior, partiendo de la raíz básica que es la primaria y la secundaria, de ahí que halla eco en la educación media y superior, en donde se tienen aún una importante cantidad en la matrícula de egresados, pero igual deficientes que cualitativamente le impiden acceder a un futuro promisorio en su desarrollo humano y crecimiento profesional.

El pequeño gran problema cualitativo de la educación básica en México radica en que los niños, adolescentes y jóvenes reciben una instrucción conceptual; no así racional de procesar el análisis y comprensión del conocimiento que se recibe en el aula para luego profundizar en el mismo y plasmarlo en la vida; de modo que posean los argumentos para incidir con el sustento del intelecto en las decisiones corporativas empresariales, así como en las públicas gubernamentales, habida cuenta que le permita aportar desde su ámbito de competencia al país para encausarle por el sendero del promisorio desarrollo. Hay sus excepciones.

La calidad de la educación promovida primero por José Vasconcelos y posteriormente fortalecida por Jaime Torres Bodet se sustentaba en un modelo que fue de referente y reconocimiento a nivel internacional.

Este prestigio del cual se preciaba México de a poco empezó una degradación desde la gestión presidencial de Luis Echeverría Álvarez, y la primera asignatura que se suprimió fue el «civismo», con el precedente de que el régimen ya no se quería enfrentar manifestaciones que le desestabilizaran en su control absoluto, las voces discrepantes y alzamientos sociales como los acontecidos durante el «Movimiento de 1968» con las consecuencias de un atroz genocidio del 2 de octubre de ese año sobre la comunidad estudiantil y con ello los colectivos sociales; y posteriormente el «Halconazo de 1971», ese jueves de corpus, del 10 de junio, que también tuvo su grado de repercusión en el oficialismo. 

Mientras que la década de los 80 con Jesús Reyes Heroles como secretario de Educación un alumno de sexto grado de primaria se preciaba  de conocer incluso sobre el mundo sin haber puesto un pié, y no sólo del país; las generaciones actuales  tienen déficit en lectura y redacción, comprensión lectora, en matemática además no conocen de los quebrados ni de la operación en la raíz cuadrada; desconocen sobre ecosistemas y anatomía, al igual que sexualidad, entre otras.      

En el contexto de las complejidades de los tiempos y circunstancias contemporáneas implicadas en la geopolítica, ni siquiera el modelo de la «Nueva Escuela Mexicana» alcanza los parámetros internacionales del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, conocida como la prueba PISA que con periodicidad aplica la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, que agrupa a 81 naciones.

La más reciente evaluación que data de 2022, mientras que Singapur, Macao, Taiwán, Hong Kong, Japón, y Corea del Sur, todos asiáticos en ese orden ocupan los primeros lugares medibles en competencias matemáticas, lectora y ciencias, en el caso de México ocupo el sitio 57, y habrá que esperar el informe sobre la medición sobre la  «Prueba Pisa 2025», en donde se prevé resultados nada halagadores.

Comprometida en el «Pacto por México» durante la presidencia de Enrique Peña Nieto se emitió el decreto de Reforma Educativa, aunque se centró estrictamente en una ley del trabajo, sin ningún apartada relativo al componente de contenidos educativos; motivo por el cual quedó todo a deber.

El régimen de gobierno autodenominado de la «Cuarta Transformación» optó por una nueva Reforma Educativa que de igual manera en nada responde a la calidad formativa asociada a la «Nueva Escuela Mexicana», ni con el diseño en la edición de los nuevos libros de textos, despojados de unos contenidos que requerían actualización de gran calado para poner el acento en una ideologización, a cargo de un neocomunista Marx Arriaga, quien fuera despedido envuelto la polémica en fechas recientes por discrepancias con el secretario Mario Delgado.

Además, qué nivel de instrución se puede garantizar cuando en particular el profesorado de la Coordinadora Nacional de Trabajadora de la Educación abandona su función formativa para emprender marchas, plantones, hasta el extremo de incurrir en actos vandálicos, quemando edificios públicos, así como tomar por asalto las casetas de peaje; ahora amenazan con boicotear el evento deportivo del mundial de fútbol que es privado de alcance global. El pliego petitorio en reiteradas ocasiones quedan de lado.

En suma, hay instalaciones escolares, hay profesores, hay alumnos, y hay autoridades; pero los contenidos educativos de calidad que aseguren una sociedad y un país competitivos no se tienen. Urge un diálogo multidisciplinario, integral, así como compromisos que vayan en esa dirección.

De los tres países que integran el T-MEC, con riesgo de desintegrarse, sólo Canadá figura en el Top Ten de la prueba PISA que mide el nivel educativo, y en el noveno sitio de ese selecto grupo de elite, donde dominan las naciones asiáticas, además de Estonia, Suiza y Países Bajos. No figuran los Estados Unidos de América, ni Reino Unido, ni Alemania, ni Italia, ni Francia, que son el G7 de las naciones más desarrolladas.  

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