Poder Político

Calladitos...

Desde la décadas de los 1970, los gobiernos de la República en el discurrir del tiempo se propusieron un objetivo común, aniquilar la calidad de la educación pública que se imparte a partir de la edad temprana; habida cuenta que a menor desarrollo en la habilidad para reflexionar asociada al intelecto en efecto se fomentan sociedades con estas carencias y susceptibles para ser controladas, reduciendo a la mínima expresión las movilizaciones en protestas por decisiones autoritarias que en la realidad les afectan, Sin duda, un crimen que llevaría generaciones resarcir.

Independiente de que la situación en México para nada es exclusiva sino que esta bajeza permea en todas las naciones y entre civilizaciones, ningún gobierno democrático, monárquico, o dictadura resiste siquiera una mínima expresión que contravengan a la mezquindad de sus intereses facciosos, no los del bien común de quienes en el discurso presumen privilegiar.

En el caso de los sistemas particularmente presidencialistas,  más de un dignatario en el acto de asumir el mando de gobernanza juran ser leal a esa sociedad que mediante sus mecanismo democráticos le eligieron para representarle en sus intereses de justicia social, aunque ya en el ejercicio del cargo termina por exigir sumisión, sin margen a discrepar aun cuando sea lícito y tenga sentido ese disentir en provecho del bien común.

Eh aquí el sustento por el cual se tiene la degradación en la calidad de la educación a nivel cero de los Estados Unidos Mexicanos, en donde todos los regímenes son corresponsables de colectivos sociales sin el elemental criterio para razonar y decidir sobre acciones gubernamentales arbitrarias; en medio de sus limitaciones son inducidos a configurar sociedades frívolas, así como frustradas.

Aunque incluso hay personas con la vida resueltas que genuinamente fueron «malitos» durante su proceso de formación universitaria privada, pero que ninguna falta les hace al poseer la influencia de su «papá irresponsable» que le dio todo a manos llenas; qué orgullo le daría Emilio Gamboa Patrón, poderoso expresidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República saber que su hijo Pablo Gamboa Miner haya sido intrascendente como estudiante de la licenciatura en Comunicación en la prestigiosa Universidad Iberoamericana, de donde egresan destacados profesionales con reconocimiento internacional.

Pablo Gamboa Miner escaló a ser diputado federal plurinominal para quedar hasta allí su carrera política, con el considerando de que su ambición por gobernar al estado de Yucatán quedó truncada; el PRI en donde milita ya no es opción en su entidad nativa y ninguna alternativa tiene para que otro partido lo postule. Con el antecedente de haber trabajado en los gobiernos de Ivonne Ortega Pacheco y de Rolando Zapata Bello, ningún mérito tiene, su paso fue gris.   

En breve la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico emitirá el informe sobre los resultados de la Prueba PISA que en educación evalúa cada tres años las competencias en matemáticas, lectora y en ciencias, en más de 80 países; nada halagüeñas son las expectativas para México, miembro del organismo desde 1994; con el precedente de que en 2022 ocupó el lugar 57 mientras que las naciones asiáticas dominaron el top ten y de entre ellas sólo Canadá figuró en noveno sitio; no fue Estados Unidos de América ni Inglaterra, ninguna de las potencias dominantes del G7.

El panorama para la educación en México se oscureció todavía más con la sentencia que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación del «acordeón» a un proyecto que presentó Lenia Batres Guadarrama, la autodenominada «ministra del pueblo» en el sentido de avalar un acuerdo de la Secretaría de Educación Pública sobre la evaluación escolar aplicable para instituciones públicas y privadas.

La norma validada desde este 5 de mayo impide reprobar automáticamente por no aprobar todas las materias; también elimina la asistencia mínima como requisito para acreditar el grado; «el modelo busca evitar la exclusión y la deserción escolar».

Con razón, en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión hay legisladores como Sergio Mayer que en su ignorancia durante un live por redes sociales reportó desde el Palacio de la Ciudad de los Deportes de la Ciudad de México su labor en la sesión para aprobar la reforma al «Poder Legislativo» cuando en realidad se trató del Poder Judicial, pero sobre todo felicitó al exfutbolista Cuauhtémoc Blanco por haber invitado los trompos de tacos al pastor para la cena. 

eduhdez@yahoo.com    

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