PRIMERA DE DOS PARTES
El 13 de enero, se conmemoran 110 años del Primer Congreso Feminista de México, el cual se trató de un puente entre la maestra Rita Cetina Gutiérrez y la feminista Elvia Carrillo Puerto, en el cual el pensamiento feminista pasó de un discurso liberal a otro socialista sobre la liberación femenina, de acuerdo con la antropóloga e investigadora Piedad Peniche Rivero, integrante de la Federación de Estudiantes Universitarias.
Durante la conferencia El Primer Congreso Feminista de México. Reflexiones a 110 años, organizada por el Museo de la Mujer, Piedad Peniche apuntó que las investigaciones y exposiciones sobre este evento histórico se aborda desde como un «momento icónico para la historia y la vida política nacional», así como el punto de partida del feminismo en México, siendo antecedente del Año Internacional de la Mujer en 1975.
No obstante, explicó que tanto Rita Cetina (1946-1908) como Elvia Carrillo (1881-1965), fueron dos mujeres feministas yucatecas cuyo discurso, aunque se encentra separados por un contexto político diferente, al final se entrelaza gracias al primero Primer Congreso Feminista de México: «Mientras que la primera comprendió que la discriminación educativa de las mujeres les impedía conocer la biológica de la reproducción humana, la segunda aterrizó el conocimiento impulsando la libertad del cuerpo femenino mediante el amor libre».
De esta manera, el Primer Congreso Feminista de México, que tuvo lugar entre el 13 al 16 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras ubicado en Yucatán, las asistentes formularon verbalmente el pensamiento de Rita Cetina sobre la potencia y variedad del cuerpo femenino. Aunque en ese tiempo, la sexualidad no podía separarse de la maternidad gracias a la presión de la religión católica sobre las relaciones sociales. El panorama que cambió con Elvira Carrillo cuando se comprendió que los roles de género no eran un mandato divino.
Todo listo para celebrar 100 años del Congreso Feminista – cimacnoticias.com.mx
La reunión en el Teatro Peón Contreras
Según el artículo ´El primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916. El camino a la legislación del sufragio y reconocimiento de ciudadanía a las mujeres. Construcción y tropiezos´, este momento refleja los esfuerzos por romper barreras históricas y conquistar la ciudadanía plena.
Ante la necesidad de la Revolución Mexicana, las mujeres comenzaron a salir del espacio privado y a la par iniciaron su camino para consolidarse como sujetos sociales y políticos. Ellas querían obtener su emancipación para ocupar posiciones de poder, de manera paulatina y sin ser cuestionadas, para reivindicar su condición a través del reconocimiento de derechos ciudadanos.
La convocatoria para el Congreso denunciaba la reclusión de las mujeres en los hogares y las tradiciones, de la cual solo podían salir cuando asistían a fiestas. Ante este panorama, el documento expuso la necesidad de otorgarles un estado jurídico para conformar generaciones libres y vivir con independencia, una forma de vida que se esperaba se pudiera replicar en el resto de generaciones.
El Comité organizador estuvo conformado por la presidenta Consuelo Zavala Castillo, la vicepresidenta Dominga Canto Pastrana, las secretarías Adriana Badilla Rivas y Rosina Magaña, pro secretarias Amalia Gómez Aguilar y Gregoria Mamero, así como la tesorera Adolfina Valencia de Ávila.
Impulsó Consuelo Zavala Primer Congreso Feminista – cimacnoticias.com.mx
A la reunión acudieron 620 congresistas del estado de Yucatán, ahí mismo se conversó sobre cuatro temáticas que les preocupaban: su liberación de los roles tradicionales; su educación en la reivindicación femenina; ocupaciones para prepararlas para el progreso; y sus derechos políticos.
La antropóloga Piedad Peniche mencionó en la conferencia que, principalmente, durante el estudio sobre la educación en la reivindicación femenina se plasmaron los pensamientos de Rita Cetina. Las mujeres que asistieron al evento solicitaban que en las escuelas se enseñara el «verdadero origen del hombre», enseñar a las mujeres conocimientos sobre «su naturaleza» y el potencial de desarrollar capacidades y ocupaciones asumidas históricamente por los hombres. (Cimac)