Propuesta de un poder público eficiente

En colaboraciones anteriores, incluidas en la obra “México y su modelo de desarrollo”

 

En colaboraciones anteriores, incluidas en la obra “México y su modelo de desarrollo”, el autor revisó críticamente de manera comparativa dos modelos históricos: el Imperial y el Democrático. ¿Qué se puede hacer para democratizar a nuestra Nación? El pueblo mostró en las urnas en 2018 su cansancio contra el Modelo Imperial de acuerdo a nuestro análisis. Hubo un castigo relectoral pero se debe avanzar y profundizar comenzando por tocar el corazón de ese sistema, el poder público.

Aquí algunas propuestas y reflexiones:

 

1.-La eficiencia del Poder Público moderno depende de la selección de una de las dos alternativas siguientes: A) El Pueblo sirve al Gobernante. El Gobernante está arriba y el Pueblo abajo, y por ello todo el Poder está con el Gobernante; o B) El Gobernante sirve al Pueblo y por ende el Pueblo está arriba y el Gobernante abajo. En este caso, todo el Poder está con el Pueblo que da al Gobernante la parte necesaria para ejecutar sus funciones, como los accionistas de una gran empresa dan poder al presidente de la compañía para hacer lo necesario, siempre guardando el poder original para instruirlo en todo momento y exigiendo cuentas en forma organizada, detallada y permanente de toda la gestión gubernamental. De esta manera el Pueblo puede en forma directa deshacerse del Gobernante indeseable en el momento que quiera mediante diversos métodos (legislativos, judiciales, políticos, morales y hasta sociales).

 

2. En los países modernos y desarrollados, la relación entre el Gobernante y el Pueblo se asemeja a la Alternativa B, mientras que en los países de América Latina, África y el Medio Oriente, países que por lo general no avanzan mucho (como ya lo explicamos en anteriores colaboraciones), se asemeja esa relación a la Alternativa A, la que llamamos el Modelo Imperial y que en la historia mundial fue predominante hasta que la Alternativa B se mostró ser mucho más eficiente y la superó. La Alternativa B también se conoce como la Democracia, concepto evidentemente subdesarrollado en México y limitado a una participación eventual electoral. Fue hasta 2018 cuando el pueblo mexicano expresó en las urnas su hartazgo y los resultados reconocidos legalmente.

 

3. En la Alternativa A, el Pueblo tiene derecho a votar, como ocurre en México, pero no cuenta con ningún otro derecho real, salvo aquellos extraídos, o por la fuerza o por la anuencia renuente, del Gobernante. En el concepto de “Pueblo” incluyamos a toda la población del País, no sólo a aquellos pocos beneficiados en cada sexenio a nivel nacional y estatal y cada trienio a nivel municipal. Por ello, estas sociedades se caracterizan por la apatía política, económica, cultural y social, y la esperanza de justicia en manos ajenas, en este mundo o cuando menos en otro.

En el que llamamos Modelo Imperial la eficiencia del Poder Público es muy baja o negativa. Básicamente, sirve para robar y dilapidar los recursos públicos, las personas y las propiedades ajenas, como corresponde a la esencia de esa forma de gobierno. La mal llamada “Inseguridad”, realmente la tortura horrenda que culmina en una muerte peor que la misma Crucifixión, es una hija, tal vez indeseada pero hija de todas maneras, de la Alternativa A, esto es del Modelo Imperial. La “Corrupción”, realmente el saqueo del recurso público, avalado por nuestras leyes y costumbres, es otra hija genéticamente proveniente de ese sistema. La pésima conducción económica de México, sin privilegiar a la gran mayoría de sus habitantes, y forzarlo a un estancamiento pavoroso, o, peor aún, a retrocesos constantes, es otra hija de esa Alternativa, y hay más hijos e hijas como el Desempleo y la Pobreza.

Lo anterior es así porque el recurso público compone y afecta en forma directa a cuando menos la mitad de nuestra economía y la totalidad de nuestra sociedad y cultura. Su efecto completo, directo e indirecto, es abrumador. Pero podemos ver ejemplos de quienes logran superar todos esos obstáculos. Cito al lector el caso del gran atleta nacional, Arturo Barrios, con records mundiales en los 5,000 y 10,000 metros, que me confió una vez que él no podía entrenar en las instalaciones oficiales en la Ciudad de México por las múltiples trabas que le ponían, y por ello se mudó a entrenar a los Estados Unidos en el estado de Colorado. Hay talento y capacidad, pero es sacrificada por la cerrazón.

Nadie está exento del trato imperial en nuestro País. Pregunten a los ex gobernantes, hoy día sin poder, ¿cómo les fue después de dejar ese poder imperial? Si nos lo permite, seguiremos con estas reflexiones y propuestas. (EL AUTOR ES DOCTORADO EN ECONOMÍA POR LA  UNIVERSIDAD DE PENNSYLVANIA, 1971. COLABORADOR DE DIARIO PRESENTE *Se han suprimido las referencias bibliográficas para una fácil lectura, NE)