Cuando en la década de los años sesenta del siglo pasado el presidente de Francia vino a México, el gobierno federal lo recibió con un evento masivo que revelaba el poder de convocatoria popular por parte del régimen y que algunos llaman acarreo. Y ahí el presidente Adolfo López Mateos le presumió la relación de afecto que tenía con el pueblo, diciéndole: Señor presidente, vea cómo me quieren. Esta expresión provocó que el general Charles De Gaulle simplemente respondiera: Lo felicito señor presidente, y fíjese que a mí el pueblo francés no me quiere, pero me necesita.
Esta anécdota es importante tenerla presente porque expone una disyuntiva que en el México actual se puede presentar, y entonces sería relevante preguntar qué es más importante: Querer o Necesitar. Y no es necesario decir que la interrogante se refiere al aspecto político, al ámbito electoral y al futuro de la Nación. Y entonces, replanteando el cuestionamiento, habrá que preguntar qué titular del poder ejecutivo nacional sería mejor para el país a partir de 2030. ¿Un personaje al que se le quiera o alguien a quien se le necesite?
Es innegable que las ciudadanas y los ciudadanos que aspiran a ser ungidos como candidata o candidato de sus partidos políticos en la cada vez más próxima contienda electoral por la presidencia de la república en 2030, tienen adeptos y detractores dentro de la misma ciudadanía, pero se vale cuestionar si ésta ya se ha puesto a pensar qué le conviene y qué requiere el país.
A decir verdad, en materia política el sentimiento de querencia es más determinante que el reconocimiento de necesidad, por lo que en muchas ocasiones a la hora de emitir el sufragio la mayoría de la gente le apuesta más a lo primero que a lo segundo. Ello sin hacer referencia a los intereses, a la manipulación, a la coacción ni a la compra del voto.
Pero querencias aparte, en la realidad hace acto de presencia un algo a todas luces relevante: ¿Qué presidenta o presidente requiere el país, la Nación, México, a partir de 2030? ¿Una o uno a quien se le quiera, o a alguien a quien se le necesite? Lo óptimo, claro está, sería que quien sea ungida o ungido a través del voto universal, libre y secreto, sea alguien que reúna ambos aspectos: que se le quiera y que se le necesite.
Aunque si de escoger se trata y ante una posible ausencia de alguien que en su persona, en su propuesta y en su entorno de compañeras y compañeros de ruta, contemple los dos aspectos, en lo personal me decanto por elegir a alguien que México necesite, que los mexicanos necesitemos.
Pero estoy cierto que tanto la querencia como la necesidad pueden llegar a ser subjetivas, por lo que dentro de toda la subjetividad y/o de la poca objetividad que puedan existir, en lo personal me inclino a querer y a necesitar a alguien de izquierda. Creo que por ahí debe transitar el camino del país.
Además, hay que tener presente que antes de llegar a la toma de decisión para elegir a la futura presidenta o al futuro presidente del país para el periodo 2030-2036, la ciudadanía habrá de enfrentar a la contienda electoral de 2027 para renovar a la Cámara de Diputados federal, proceso fundamental porque a partir de ahí -junto al destino que alcance la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo-, se podrá vislumbrar el camino que México tomará para arribar al 2030.
¿La ciudadanía querrá y necesitará la continuidad del segundo piso de la cuarta transformación?, es una pregunta cuya respuesta se obtendrá el día de la jornada electoral a través del voto universal y secreto de la ciudadanía que ese día acuda a las urnas. Respuesta que orilla a plantear otra interrogante: ¿qué mujer u hombre integrante del segundo piso de la cuarta transformación es querida o querido, a la vez que es necesitada o necesitado para conducir los destinos de México a partir de 2030?
¿Existe alguien así?, es una incógnita cuya respuesta se esclarecerá a través del tiempo, aunque habrá que tener presente que la derecha también cuenta con este gran factor que es el tiempo. Y la verdad, la derecha anda muy activa, aunque en ocasiones se comporte como chivo en cristalería con alguna y algún personaje que ni es querido ni necesitado.
Querer y/o Necesitar, he ahí la cuestión.