Sur-sureste, clave en el próximo gobierno; en la zona descansa el proyecto económico

Sur-sureste, clave en el próximo gobierno; en la zona descansa el proyecto económico

*Agenda: petróleo, gas, empleo, migración, seguridad, desarrollo

*Los rezagos, un lastre; el potencial, la riqueza de recursos naturales

*Tabasco aparece como el pivote del nuevo plan nacional estratégico

PUEDE parecer exagerado, pero hay varias señales que el gobierno federal que encabezará Andrés Manuel López Obrador dependerá en buena medida del sur-sureste del país. No es sólo porque el ganador de los comicios del primero de julio es originario de esta región, sino por muchos otros factores entre los que destacan las reservas de gas y petróleo, así como los proyectos de refinación.

También la propuesta para una nueva política migratoria, y la relación con el gobierno de Donald Trump en esta materia, descansará en lo que pueda hacerse por el desarrollo de las entidades del sur-sureste (producción agropecuaria, turismo), pero también de Centroamérica, una de las áreas más empobrecidas del continente.

Recordemos fue iniciativa de Barack Obama, anterior mandatario estadounidense, recomendar la “inversión en el desarrollo” de las naciones pobres como “una acción inteligente”, frente a la crisis de los refugiados que para muchos países resultaba ya una crisis política y de seguridad. Durante su presentación ante la Asamblea General de la ONU (septiembre, 2015), dijo que la creciente expulsión de personas de sus países de origen era resultado de las guerras, de la pobreza y –cada vez más- del cambio climático. Hay quienes agregan la acción depredadora del capital globalizador, algo que tiene estrecha relación con la desigualdad y la miseria.

SENTADOS SOBRE UN TESORO

DESDE hace varias décadas se reconoce oficialmente que el área que abarca los estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Yucatán, Campeche y Quintana Roo (también se incluye a Puebla, en algunos estudios) componen una de las zonas más ricas en recursos naturales –sobre todo minerales, petróleo y agua-, pero con los más altos índices de marginación y pobreza en el país.

Se estima que este territorio aporta el 84 por ciento del PIB nacional de la minería y 54 por ciento del PIB del sector turístico; pero de acuerdo a un documento de la Sedatu (dependencia que sustituyó a la Secretaría de la Reforma Agraria), nueve de estas entidades se cuentan entre las diez con mayor rezago y pobreza.

Cualquier dato de desarrollo que citemos coloca al sur-sureste en los últimos escalones, distinguiéndose solo Yucatán; aunque un acercamiento a ras de tierra nos ofrece otros indicadores con localidades de enormes carencias.

Así, por ejemplo, escribió Rodrigo Rosales en El Economista (30/mayo/2017): “la región del país con los niveles de ingresos más bajos de la población ocupada es la sur-sureste, integrada por Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Chiapas, Yucatán, Tabasco, Quintana Roo y Campeche”.

Al cierre del primer trimestre de aquel año “51.7% de los ocupados de esta zona gana hasta dos salarios mínimos (160.1 pesos diarios y 4,802.4 pesos mensuales); le siguen, de forma descendente, centro, con 44.1%; centro- occidente, con 39.1%, y norte, con 32.5%,  de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)”. La situación ha empeorado; de allí la urgencia del rescate, porque a la larga se convierte en un lastre y en un riesgo para la seguridad e integridad nacional.

CRUCE DE CAMINOS

COMO USTED sabe dos nuevas refinerías serán instaladas en Tabasco y Campeche, al mismo tiempo que la Secretaría de Energía y la dirección general de Pemex así como sus subsidiarias se trasladarán a estas entidades. La apuesta es muy alta. Según cálculos de Rocío Nahle García, futura titular de la Sener, hace 14 años la producción de petróleo era de tres millones 400 mil barriles diarios; en la actualidad es tan sólo de un millón 900 mil barriles.

El propósito del próximo gobierno es invertir 75 mil millones de pesos (mdp) adicionales para explorar y perforar pozos. Un total de 175 mil mdp en el llamado “rescate energético”, incluyendo la modernización de las plantas generadores de electricidad.

No resulta casual que en el proyecto obradorista se considere prioritariamente el sur-sureste para la siembra de árboles frutales y maderables, con el objetivo de crear empleos permanentes en el campo. Buscan que sea el detonador del desarrollo y para arraigar a la población en sus comunidades; pero al mismo tiempo se considera la ambiciosa red ferroviaria que requerirá de una inversión de 150 mil millones de pesos para incorporar a los estados de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas en una verdadera zona de desarrollo.

Para el corredor Veracruz-Oaxaca, existe la propuesta de unir a los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz mediante una línea ferroviaria para carga de contenedores.

Sin embargo, el núcleo de lo que sería el plan para el sur-sureste sería el progreso económico, lograr una especie de círculo virtuoso del combate a la pobreza y mejoramiento de la seguridad.

No resulta casual que el futuro canciller Marcelo Ebrard está encargado de cabildear un “fondo para el desarrollo de Centroamérica” en el que –de acuerdo a la idea de AMLO- Estados Unidos, México y los países centroamericanos aportarían un monto conforme a sus posibilidades. Del total  un 75 por ciento sería para crear empleos y el otro 25 por ciento para el control fronterizo.

Por supuesto que en todo esto la clave es que funcione el programa de rescate de los recursos petroleros.

En este esquema, el papel que le toca a Tabasco es fundamental. El desafío del gobierno local es enorme.

(vmsamano@hotmail.com)