Venezuela

La transición que aun no comienza

En los días que han transcurrido de la incursión de los Delta Force para ejecutar la captura del criminal Nicolás Maduro, se han expresado, posicionado, discutido, reflexionado y arriesgado la más diversa cantidad de opiniones, prácticamente, todas, derivadas de la especulación en torno a la extracción del dictador venezolano y su esposa, la primera dama Cilia Flores. Les comparto la mía, derivada de la recopilación de datos, hechos significativos, fechas y actores para intentar apenas una explicación comprensiva de lo que significa, para mí, un evento que ya está transformando las relaciones de poder en el mundo. 

La extracción de Maduro como síntoma del nuevo orden multipolar.

I. Un laboratorio del reacomodo global.

La madrugada del 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de Estados Unidos ejecutaron la operación denominada Resolución Absoluta, que culminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro desde Caracas hacia Nueva York. La operación —rápida, precisa y sin participación de altos mandos venezolanos ni de aliados externos como China o Rusia, según reportes iniciales— duró aproximadamente dos horas y media.

Este episodio no puede leerse sin el contexto del reacomodo global que están viviendo tres actores fundamentales:

●      China, potencia tecnológica, que ha sido un sostén financiero y político del régimen venezolano, denunciando la presión estadounidense como "intimidación" en el Consejo de Seguridad de la ONU el 23 de diciembre de 2025.

●      Rusia, potencia energética, que también defendió a Caracas en esa sesión, acusando a Washington de "comportamiento de cowboy".

●       Estados Unidos, potencia política, económica y militar, que ejecutó la operación para reconfigurar el tablero venezolano y reafirmó, en los hechos, una versión contemporánea de la doctrina Monroe: América para los americanos.

Europa, por su parte, aparece debilitada y sin capacidad de proyección, aunque la Comisión Europea pidió el 5 de enero de 2026 que la transición incluya a María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.

 Venezuela es hoy el primer laboratorio visible del nuevo orden multipolar asimétrico.

II. La extracción de Maduro: un cambio de operador, no de régimen.

La operación estadounidense removió al jefe del régimen, pero no al régimen. La estructura de poder —Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, Jorge Rodríguez y la cúpula militar— permanece intacta.

Los datos disponibles permiten inferir que:

●      No existía un plan de transición operativo.

●      No había fondos para sostener el Estado en las primeras semanas.

●      No había garantías de alineamiento militar con un gobierno opositor.

●      La oposición carecía de control sobre servicios esenciales, seguridad interna y burocracia.

Si el poder se entregaba de inmediato a González Urrutia o a Machado, el Estado habría colapsado en cuestión de días, y la oposición habría cargado con el costo político y operativo del desastre.

La extracción de Maduro inaugura la fase preparatoria de la transición, no la transición misma.

III. ¿Traición o supervivencia estratégica?

La narrativa de la traición es insuficiente. En regímenes cerrados, cuando el líder se vuelve un pasivo, la estructura lo sacrifica para sobrevivir.

Las preguntas relevantes son:

●      ¿Quién decidió que Maduro ya no era útil?

●      ¿Qué garantías recibieron los mandos militares?

●      ¿Qué negociaciones se hicieron con actores externos?

●      ¿Qué implica que China y Rusia no intervinieran durante la operación, pese a su respaldo previo en la ONU?

La hipótesis más sólida es la del instinto de supervivencia: el régimen se reacomodó para evitar su propio colapso.

IV. Machado y González Urrutia: legitimidad sin Estado

Tras la captura de Maduro, María Corina Machado declaró el 3 de enero de 2026 que Edmundo González "debe asumir de inmediato" la presidencia. La Unión Europea respaldó esa posición dos días después.

Pero la realidad operativa es otra:

●      La oposición no controla territorio, fuerzas armadas, presupuesto, burocracia ni servicios esenciales.

●      El Estado venezolano, devastado, no es aún gobernable.

●      La nomenklatura mantiene el control operativo mientras se define un marco de transición.

El papel inmediato de Machado y González parece ser:

●      custodiar la legitimidad democrática,

●      negociar espacios en la transición,

●      articular apoyo internacional,

●      y esperar a que exista un Estado mínimamente funcional que pueda ser entregado.

V. Tesis

La salida de Maduro no marca el inicio de la transición venezolana, sino el inicio de la fase previa: la reconstrucción mínima del Estado para que la transición sea posible. El poder real sigue donde estaba porque aún no existe un país gobernable y hasta entonces, estará intervenido por Estados Unidos.