La presidenta Claudia Sheinbaum condicionó el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Perú a la iniciativa del nuevo gobierno interino de José María Balcázar Zelada, elegido por el Congreso peruano en sustitución de José Jerí, destituido por corrupción. En su conferencia matutina del 19 de febrero, Sheinbaum enfatizó:
Balcázar, del mismo partido que el exmandatario izquierdista Pedro Castillo, representa una posible apertura, pero México prioriza reciprocidad tras la ruptura unilateral de noviembre 2025.
La crisis diplomática escaló cuando Perú retiró embajadores y cerró canales oficiales, acusando a México de interferencia por otorgar asilo a Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo y última jefa de gabinete antes de su fallido autogolpe en diciembre 2022.
México defendió el asilo como derecho humanitario, alineado con su tradición de no intervención y protección a perseguidos políticos, mientras Perú lo vio como apoyo a rebelión. Relaciones consulares y comerciales —incluido el TLC— se mantuvieron intactas, preservando flujos migratorios y económicos pese al vacío diplomático.
ANTECEDENTES DE LA TENSIÓN BILATERAL
Desde la destitución de Castillo —quien intentó disolver el Congreso y fue encarcelado por rebelión—, México ha concedido asilo a su familia y colaboradores, generando fricciones recurrentes. En mayo 2023, Perú declaró non grato al embajador mexicano; la ruptura de 2025 bajo Jerí formalizó el quiebre, con la SRE mexicana calificándola de "excesiva".
Castillo permanece preso, enfrentando juicios, mientras Chávez niega cargos de conspiración. La volatilidad política peruana —con múltiples presidentes interinos post-Fujimori— complica la normalización, pero la afinidad partidista de Balcázar con Castillo podría facilitar diálogos.
Sheinbaum, fiel a la doxa 4T de soberanía y asilo, evita concesiones unilaterales. Históricamente, México-Perú comparten Alianza del Pacífico, pero diferencias ideológicas han primado: Perú alineado con posturas conservadoras vs. México progresista en derechos humanos. La mandataria espera posesión formal de Balcázar para evaluar gestos concretos, como retiro de acusaciones o nombramientos bilaterales.
IMPLICACIONES REGIONALES Y ESTRATEGIA MEXICANAEsta postura pragmática refleja la política exterior sheinbaumista: esperar sin presionar, preservando principios como Estrada (no intervención). Normalización beneficiaría migración —unos 70 mil peruanos en México, 20 mil mexicanos en Perú— y comercio (US$2.5 mil millones anuales en bienes como minerales y agro).
- Sin embargo, riesgos persisten: si Balcázar mantiene reclamos por Chávez, la ruptura se prolonga, afectando foros como APEC o CELAC.
México monitorea el Congreso peruano, donde Balcázar enfrenta escrutinio por corrupción heredada. La SRE podría sondear vía canales consulares, pero Sheinbaum insiste en iniciativa limeña. Este impasse subraya desafíos latinoamericanos: polarización ideológica frena integración, evocando rupturas pasadas como México-Venezuela.
Para México, priorizar soberanía diplomática fortalece su liderazgo regional, apostando por tiempo político en un Perú inestable.