La presidenta Claudia Sheinbaum retomó este jueves un pasaje de las memorias presidenciales de Miguel de la Madrid, Cambio de rumbo. Testimonios de una Presidencia, 1982‑1988, para criticar tonos que considera injerencistas en la relación México–Estados Unidos.
Durante su conferencia matutina, leyó en voz alta una reflexión del expresidente en la que describe a su interlocutor de la Casa Blanca:
CONTEXTO HISTÓRICO DE LA FRASE DE DE LA MADRIDSheinbaum explicó que ese párrafo hace referencia al ambiente que vivió el gobierno de De la Madrid en la década de 1980, cuando el embajador estadounidense John Gavin era percibido como una figura constante en la política interna mexicana, ejerciendo presión sobre decisiones económicas y de seguridad.
- Para la mandataria, ese relato refleja un patrón histórico de intromisión diplomática que, en su lectura, vuelve a evocarse en algunos discursos recientes de Washington.
La cita presidencial fue acompañada de una referencia directa a Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, quien en una reciente visita a Sinaloa advirtió que "la corrupción y la extorsión" son obstáculos directos para la inversión y el desarrollo económico de proyectos estratégicos.
Johnson subrayó que, para que México y EU alcancen un futuro compartido de prosperidad, las autoridades mexicanas deben combatir la corrupción gubernamental desde policías de a pie hasta gobernantes regionales.
Al trasladar el testimonio de De la Madrid al presente, Sheinbaum insistió en que México quiere una relación de "respeto y entendimiento", pero que ese respeto ha de ser recíproco y que no debe confundirse con injerencia.
Afirmó la mandataria, reiterando que un embajador no puede tener una actitud injerencista en los asuntos internos del país.
SENTIDO DE LA REFERENCIA A "CAMBIO DE RUMBO"Sheinbaum señaló que el libro de De la Madrid, publicado por el Fondo de Cultura, "economía, no evita la autocrítica ni la denuncia de episodios polémicos, y ofrece una mirada íntima desde el "balcón presidencial" al sexenio 1982‑1988.
Al evocar esas voces del pasado, la presidenta subraya la continuidad de la preocupación por la soberanía nacional y la necesidad de mantener la serenidad frente a presiones externas, sin renunciar a la defensa de los principios internos.