La líder opositora venezolana María Corina Machado cedió su Premio Nobel de la Paz a Donald Trump este jueves en la Casa Blanca, en un gesto cargado de simbolismo por sus intervenciones militares contra Nicolás Maduro, pero salió con solo una bolsa de regalos Trump y cero compromisos concretos de Washington.
Machado, ganadora del Nobel en 2025 por impulsar democracia, colgó la medalla en una placa dorada dedicada al "pueblo venezolano" en gratitud por la "acción decisiva" de Trump, quien la exhibió en Truth Social como "gesto maravilloso de respeto mutuo".
Trump aceptó el obsequio —fotografiado como un trofeo de pared— pese a que el Comité Nobel de Oslo aclaró inmediatamente que las medallas no se transfieren:
Machado calificó el encuentro de "histórico" y "extraordinario", urgiendo reconstrucción institucional, derechos humanos y elecciones genuinas con Edmundo González como presidente electo reconocido por EE.UU. post-elecciones 2024 fraudulentas.
APOYO EN VEZ DE OPOSICIÓN
- Sin embargo, Trump no respaldó a Machado ni González tras la captura abrupta de Maduro por fuerzas especiales estadounidenses en enero 2026.
Sorpresivamente, favorece a Delcy Rodríguez —exvicepresidenta chavista y actual presidenta encargada designada por elecciones controladas—, viéndola como opción "estable y pragmática" para estabilizar petróleo venezolano y relaciones bilaterales. La secretaria de prensa Karoline Leavitt confirmó:
Machado compite con Rodríguez por el control pos-Maduro, en un limbo donde EE.UU. prioriza pragmatismo económico sobre ideales democráticos. Salió optimista, destacando comprensión trumpiana de la crisis, pero sin promesas: solo fotos y merchandising MAGA.
CONTEXTO DE CRISIS VENEZOLANAVenezuela enfrenta transición caótica tras 25 años de chavismo: Maduro cayó por strikes selectivos y redadas, pero la oposición —liderada por Machado y González— choca con leales como Rodríguez, quien retiene control militar y PDVSA.
- El Nobel de Machado, premiado por resistencia civil pese a inhabilitaciones, buscaba legitimar su candidatura, pero Trump —foco en nearshoring y crudo— opta por continuidad negociable.
Este episodio refleja realpolitik trumpiana: intervenciones sí, pero transición alineada a intereses yanquis, dejando a Machado con visibilidad pero sin respaldo firme. La placa en el Despacho Oval simboliza victoria pírrica para la opositora, mientras Rodríguez consolida poder con guiño de Washington.