La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, emitió un rechazo contundente esta mañana de lunes 5 de enero a cualquier forma de injerencia extranjera en asuntos internos de naciones soberanas, en clara alusión a la reciente operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que México es un país libre, independiente y soberano, donde manda el pueblo, recordando su máxima histórica:
Esta postura responde directamente a las nuevas amenazas del presidente Donald Trump, posicionando a México como defensor firme de la autodeterminación en América Latina.
Sheinbaum criticó la intervención directa de Estados Unidos, que resultó en pérdidas humanas y la detención de líderes venezolanos, argumentando que la historia regional demuestra que tales acciones unilaterales nunca han generado democracia, bienestar ni estabilidad duradera.
Afirmó, invocando principios constitucionales mexicanos, la Carta de la ONU y el derecho internacional, donde la soberanía no es negociable ni opcional.
PRINCIPIOS HISTÓRICOS DE NO INTERVENCIÓN- La mandataria recordó la doctrina Estrada, pilar de la política exterior mexicana desde 1930, que rechaza intervenciones y promueve la no injerencia en gobiernos extranjeros.
En el siglo XXI, advirtió, las invasiones no construyen paz ni desarrollo, sino tensiones, proponiendo, en cambio, una integración continental basada en respeto mutuo ante retos como la competencia asiática y la globalización.
CINCO EJES PARA UNA NUEVA INTEGRACIÓN REGIONALSheinbaum delineó una visión alternativa para América:
- Respeto pleno a la soberanía de cada nación.
- Inversión productiva para fomentar desarrollo inclusivo.
- Integración económica mediante cadenas compartidas.
- Bienestar social como motor del crecimiento equitativo.
- Diálogo permanente entre iguales, sin imposiciones.
Enfatizó, llamando a superar visiones hegemónicas.
COOPERACIÓN CON EE.UU. SIN SUBORDINACIÓNEn materia de seguridad bilateral, Sheinbaum detalló que México impulsa una relación de responsabilidad compartida con Estados Unidos, enfocada en frenar el fentanilo y drogas que afectan a jóvenes de ambos países por razones humanitarias.
Coincidió con Trump en conversaciones previas, pero insistió en que México mantendrá su autonomía territorial e integridad, priorizando confianza mutua sobre sumisión.