En el primer aniversario de su segundo mandato, Donald Trump volvió a situar a los cárteles como eje central de su discurso sobre seguridad nacional.
Desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense anunció que su gobierno "pronto" enfocará sus esfuerzos en frenar el ingreso de drogas por vía terrestre, al considerar que resulta "más sencillo" tras haber reducido —según él— en un 97% el tráfico marítimo.
El mandatario recordó que su administración clasificó a los cárteles mexicanos y a otros grupos como organizaciones terroristas extranjeras, y aseguró que el Pentágono mantiene una ofensiva constante en aguas del Caribe y el Pacífico.
Según su balance, desde septiembre pasado el Comando Sur ha destruido decenas de embarcaciones y confiscado cargamentos de fentanilo y otras sustancias. Ahora, dijo, la meta es atacar el "3%" restante que entra por tierra, al que atribuye miles de muertes por sobredosis cada año en Estados Unidos.
- Las declaraciones coincidieron con la entrega de 37 integrantes de organizaciones criminales por parte del gobierno mexicano, dentro de un proceso de extradiciones que desde febrero de 2025 suma más de 90 personas reclamadas por fiscalías federales. Días antes, la presidenta Claudia Sheinbaum había señalado que Trump le garantizó que no ordenaría operaciones militares en territorio mexicano, destacando la coordinación bilateral en materia de seguridad.
En el mismo encuentro con la prensa, el republicano volvió a generar controversia al insistir en renombrar el Golfo de México como "Golfo de América". Argumentó que Estados Unidos posee la mayor parte de la costa y llegó a afirmar que su país "tomó" el golfo.
Incluso ironizó con llamarlo "Golfo de Trump", gesto simbólico que reavivó tensiones con México, cuyo gobierno ha rechazado cualquier modificación y defiende la denominación histórica reconocida internacionalmente.
El discurso, que se prolongó por más de una hora, también abordó temas internacionales. Trump cuestionó nuevamente la utilidad de la ONU y promovió la creación de una "Junta de la Paz" integrada por figuras cercanas a su entorno, propuesta que ha generado reservas entre diplomáticos y especialistas.
Paralelamente, las fricciones con Europa se intensificaron por su insistencia en que Estados Unidos debería anexar Groenlandia por motivos de seguridad nacional, postura rechazada por Dinamarca, los líderes locales y varios aliados de la OTAN.