La denuncia sobre la presencia de un tigre de bengala en un fraccionamiento residencial de Zapopan, Jalisco, detonó un cateo de la Fiscalía General de la República que terminó con el aseguramiento de seis ejemplares de fauna silvestre en peligro de extinción.
Las autoridades localizaron dentro del inmueble un tigre de bengala, dos loros reales, un perico dorado, un cocodrilo moreletii y una pitón bola, todos catalogados como especies protegidas por la normativa ambiental federal.
La FGR mantiene abierta una carpeta de investigación por delitos contra la biodiversidad y los que resulten, ya que la tenencia de estas especies sin permisos federales constituye un delito grave en México.
- La intervención se realizó a partir de una denuncia presentada ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Jalisco, que canalizó el caso a la autoridad ministerial. El Ministerio Público Federal solicitó y obtuvo la orden de cateo, que fue ejecutada por la Policía Federal Ministerial con apoyo de peritos especializados y personal de la Profepa.
Como ocurre en este tipo de casos, los animales quedaron bajo resguardo de instancias ambientales y ministeriales mientras se determina su origen y se verifica si el poseedor contaba o no con autorización legal; el destino final dependerá de su estado de salud y de la capacidad de los centros de rescate.
El operativo en Zapopan no es un hecho aislado. El 1 de mayo de 2026, la FGR encabezó otro cateo de gran escala en una finca de la colonia Las Américas, en Otumba, Estado de México, en coordinación con la Secretaría de Marina.
- En ese inmueble se aseguraron tres tigres (uno de bengala y dos blancos), 12 caballos de carreras, tres venados, cuatro pavos reales, dos gallos kikirikí, un mono araña, un zorro y varios loros verdes, lo que apuntó a una operación de tenencia ilegal de fauna exótica a gran escala.
- En el lugar también fueron decomisados 10 vehículos y motocicletas de alto cilindraje, entre ellos un Chevrolet Camaro SS 2002, edición 35 aniversario, así como cargadores y municiones.
Durante el cateo en Otumba una mujer fue detenida y puesta a disposición de las autoridades para definir su situación jurídica. La Marina brindó seguridad perimetral mientras agentes ministeriales y peritos ejecutaban la orden sin incidentes.
Ambos casos —Zapopan y Otumba— muestran un patrón que se repite en distintos estados: la posesión ilegal de fauna silvestre protegida no es un fenómeno aislado ni regional, sino un problema extendido que combina delitos ambientales con posibles vínculos a otras actividades ilícitas.