- Nunca falta a orillas de una carretera, una tiendita que se llame "La pasadita". La de don Eleazar Calderón, ubicada al margen del camino Jalapa-Pochitocal, está hecha de tablones que el tiempo ha ennegrecido
Detrás del mostrador, su figura espigada y de blancos bigotes, además de atender a sus vecinos de la ranchería Calicanto primera sección, se ha entretenido viendo ir y venir desde hace semanas las máquinas pesadas que riegan el asfalto.
Hoy, mientras saca un refresco bien frío para un cliente cuenta que, con Javier May Rodríguez, ya son dos mandatarios que conoce.
- El primero fue don Enrique González Pedrero, a quien describe como un hombre cabal y atento, de palabra cumplidora, pero él no llegó hasta "las piedras de cal" —significado del nombre de la comunidad, Calicanto— sino que fue don Eleazar quien viajó hasta la cabecera municipal de Jalapa, donde fue atendido.
Evocó, sin dejar de mirar el arribo de una docena de automóviles.
Siendo aún un infante, le tocó viajar en el barco "Armandito", por río, desde Jalapa hasta el famoso Paso de Macuilís, en Villahermosa; la ruta la recorrían dos barcos, uno que iba y otro que venía.
Frente al mostrador de "La Pasadita", don Eleazar mira el camino y abre sus grandes ojos, como si estuviera viendo, no la reparación del camino actual, sino la primera cimentación, en los años sesenta.
Confirma, como si le cayera apenas el veinte.
Su dicho lo ha puesto a reír solo, porque su interlocutor no entendió el chiste por lo que aclara, el espeque es un palo muy resistente, en forma de paleta, con el que los vaqueros sacan al becerro cuando se atasca en el potrero lodoso.
- Así estaban antes los gobernantes, "atascados" en sus oficinas, sin posibilidad de sacarlos de su lodo.
El marchante toma una gorra que descansaba arriba del refrigerador y sale por la puerta trasera para dar la vuelta y aparecer al frente de su negocio, listo para integrarse a la comunidad que ha venido a escuchar al mandatario y agradecerle la reparación del camino.
El viejo comerciante saluda al delgado don Darvelio de la Cruz, quien le asegura que esta rehabilitación del camino "se realizó por la solicitud del pueblo, la gente me buscaba a mí, y yo le pedía al presidente municipal, y me imagino que éste al propio mandatario".
Los dos se unen a la breve reunión informativa, donde el director de la Junta Estatal de Caminos, Mario Noverola, da los pormenores de la obra, que llegará hasta Lomas Alegres.
Los dos habitantes de la comunidad "Piedras de cal", logran saludar a May Rodríguez.
El pionero de los caminos, que ahora ha conocido un gobernador en su propia comunidad, reconoce:
Expresó.
Cuando May Rodríguez ya se iba, de acercó doña Norma Rodríguez, quien después de presentarse, le dijo:
El mandatario agregó contento: