Panadería Lidia, cuatro décadas de rico pan artesanal en Tabasco

La panadería produce más de dos mil piezas de pan diariamente

Con cuarenta años de operación, “Panadería LIDIA” sigue siendo uno de los negocios tradicionales más representativos de Tabasco.

Su oferta de pan dulce elaborado de manera artesanal, entre los que destacan las conchas, las glorias, las chilindrinas, los volovanes y las  mantecadas, así como una gran variedad de pan de sal, y la elaboración de pan de caja, le ha permitido a la familia Morales Trinidad, mantenerse en el gusto de la población tabasqueña durante 4 décadas.

Y es que hay clientes que por años consumieron la variedad de pan, y aunque muchos ya no viven en el estado, durante su estancia, visitan la panadería y compran pan exclusivamente para llevarse a los lugares donde radican como Mérida, Ciudad de México, Cancún y Querétaro, entre otros.

Así lo platicó con el Sistema Informativo de Tabasco (SIT), Jesús Santos Morales Trinidad, quien recordó que la panadería nació en los años 80’ y fue su padre Don Ramón Morales el fundador, quien ya era panadero y vio en esta actividad, una oportunidad, para iniciar un negocio familiar.

“Tenemos cuarenta años que se fundó esta panadería, mi papá fue el que inicio este negocio, ya era panadero, desde los catorce años aprendió este oficio, porque venía de generación de panaderos y ya casado con mi madre decide abrir su propia panadería, a la que puso el nombre de la hermana más chica de la familia”, mencionó.

El negocio familiar en el que se emplea a aproximadamente 8 personas, la mayoría familiares, además de la producción de panes tradicionales, tiene como especialidad la repostería y la producción de pan de caja llamado “Bolo”, el cual es un pan especial que se elabora únicamente para las festividades del 24 y 31 de diciembre.

Aunque la panadería ubicada en Peredo 502 de la colonia Centro no tiene sucursales, producen más de dos mil piezas de pan diariamente, volumen con el que logran para abastecer a tres negocios ubicados en diferentes puntos de la ciudad.

Jesús Santos, quien aprendió el oficio y considera dar seguimiento al legado de su padre, aseguró que a sus 82 años, Don Ramón sigue atendiendo de manera personal a todos sus clientes, saludando y platicando con ellos detrás del mostrador.

“Desde que inicio la panadería, ha estado al frente del negocio, todos los días, haciendo pan, enseñando a los trabajadores y atendiendo a sus clientes detrás del mostrador, platicando y contando anécdotas porque todos lo conocen”, mencionó.

Don Ramón quien por cuestiones médicas tuvo que dejar el mostrador, retomará sus actividades en dos semanas aproximadamente, para seguir haciendo historia, con una de las panaderías tradicionales más antiguas y emblemáticas de la capital tabasqueña.



 

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