Recuerdan lugareños.
Aunque ya solo queda un árbol de la especie que dio nombre al poblado, el Guayo florece espectacularmente. Y no es sólo por los macuilíes que alfombran de rosa pálido los campos al borde del camino, sino porque desde hace un tiempo los gobiernos emanados de la Cuarta Transformación han hecho prosperar a Comalcalco.
Según la memoria de don Jacobino de la Cruz Leyva —quien va corriendo los 65 años de edad—, el desaparecido árbol de guayo también germinaba en esta época, pero "le dieron para abajo".
La razón probablemente fuera que, aunque tiraba flores con una semilla con puntos negros y rojos, no producía frutos. Tampoco se le podía usar como el cocohite, para levantar cercas.
Rememora el nativo.
En la memoria de este tabasqueño, dedicado a vender raspados desde hace 45 años, se anudan perfectamente su pasión por las plantas, lo mismo que la historia.
Es un sello hasta del propio mandatario, quien, al visitar esta comunidad, lo primero que ha hecho es traer a la memoria la germinación de las Jornadas de Atención en Territorio.
Recordó May Rodríguez.
Sin dejar de raspar el hielo para colocar dos porciones en un vaso trasparente por donde escurrirá el jarabe con sabor a fresca, durazno, vainilla y piña, don Jacobino asegura que quien fuera presidente municipal de Comalcalco dos veces y ahora gobernador de todos los tabasqueños, no ha cambiado mucho.
Cuenta mientras lo escucha con atención su nieto, que va en cuarto año de primaria.
A unos pasos está Perla Kristel Morales junto con su primo, vendiendo cilantro fresco a diez pesos el manojo; su familia entró al programa Sembrando Vida federal hace seis años, cuando Javier May siendo subsecretario de la Secretaría de Bienestar, lo echó a andar.
Relata la joven mujer, que no deja de mostrar sus ramos a lo que pasan hacia la enorme carpa.
- No hay lugar y testigo que no recuerde algo hecho por el ilustre hijo del pueblo. Incluso, el mismo Gobernador ejercita la memoria, en Villa Aldama, al agitar su banderín y gritarle al electricista Javier Córdova que "conectara de una vez" una de las cuatro mil nuevas luminarias instaladas, recordó la travesía iniciada con el pueblo.
Se comprometió.
El mandatario entonces recordó cuando en el parque de Aldama "nos juntamos" para iniciar un programa de vivienda, con presupuesto municipal y único en la entidad, donde "entregué 500 viviendas ese día... desde que llegó la transformación Aldama ha ido saliendo".
Después de encenderse las luminarias, aunque es pleno día, las y los ciudadanos rodearon al gobernador y lo abrazaron o saludaron. Doña Elidé Ulín Torres, también lo hizo. Su memoria sigue siendo prodigiosa, a pesar de su edad.
Agregó.
May Rodríguez partió hacia la ranchería Occidente, allá también, mientras entregaba la nueva subestación eléctrica para beneficio de estudiantes de una telesecundaria, el mandatario y los lugareños recordarían que el techo construido 10 años atrás, era obra suya.