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01/01/202611:00 p.m.Autor: RedacciónFuente: Agencias

Restauraciones fallidas: cuando el arte se convierte en polémica


El Ecce Homo de Borja y otros casos que evidencian los riesgos de restaurar el patrimonio cultural sin éxito

DEL DESASTRE AL FENÓMENO: EL ECCE HOMO QUE DIO LA VUELTA AL MUNDO

En contadas ocasiones, los tropiezos en el mundo del arte derivan en auténticos milagros. Uno de ellos ocurrió en 2012, cuando una pequeña iglesia de Borja se convirtió en escenario de un episodio inesperado.

El célebre Ecce Homo que adorna uno de sus muros dejó de ser recordado por su trazo original del siglo XIX para convertirse en símbolo de una restauración fallida, realizada de manera improvisada por Cecilia Giménez, una vecina octogenaria que actuó movida por la buena intención y sin autorización previa.

El resultado fue una imagen irreconocible, borrosa y ampliamente ridiculizada, que transformó una obra menor atribuida a Elías García Martínez en un fenómeno mediático global. De pronto, el Ecce Homo y Borja captaron la atención del mundo entero.

Del ridículo al fenómeno cultural

A partir de aquel intento de restauración del pequeño fresco de apenas 50 por 40 centímetros, la historia del municipio zaragozano cambió por completo.

Lo que parecía un atentado contra el patrimonio se convirtió en el mayor acontecimiento cultural de una localidad de poco más de 5.000 habitantes.

La versión de Giménez dio pie a documentales, etiquetas de vino, camisetas e incluso una ópera, mientras medios internacionales como The New York Times, Le Monde, The Telegraph y la BBC narraban.

"desastre milagroso

El impacto fue tan grande que, desde entonces, el término ecce homo se utiliza para referirse a otras restauraciones fallidas, no solo realizadas por aficionados bienintencionados, sino también por profesionales.

En España, antes del caso de Borja, ya se habían registrado intervenciones controvertidas en templos religiosos. A comienzos del siglo pasado, una vecina de Sariñena dejó dibujos de trazo ingenuo junto a las valiosas pinturas de Fray Manuel Bayeu en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, en Los Monegros.

Aunque no alteró los frescos originales, el hallazgo causó sorpresa y desconcierto cuando salió a la luz

Más recientemente, el verano pasado, Sevilla fue testigo de la indignación provocada por la restauración de la Virgen de la Macarena.

A pesar de haber sido encargada a un especialista, la intervención generó un profundo rechazo entre devotos y ciudadanos, que dejaron de reconocer el rostro de una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad.

  • En 2011, la restauración de la muralla de Almería también desató polémica por el uso de acero moderno junto a la piedra original del siglo XI. Aunque la Consejería de Cultura defendió la intervención como una solución temporal para evitar el derrumbe, diversos colectivos denunciaron que se habían vulnerado las propias normas de protección patrimonial

Otro episodio controvertido tuvo lugar entre 1992 y 1994 en el teatro romano de Sagunto, donde una restauración tan ambiciosa terminó rozando la reconstrucción total.

El uso de materiales modernos y la creación de estructuras nuevas hicieron que el conjunto perdiera su carácter de ruina arqueológica, lo que dio pie a denuncias y una intensa polémica.

En A Coruña, el sacerdote de la capilla de San Cosme optó por tratar la cubierta de madera del templo románico con aceite quemado y queroseno para combatir la polilla y las filtraciones.

El remedio, sin embargo, ennegreció por completo las tablas patrimoniales, generando críticas de vecinos y autoridades, pese a las disculpas del cura por la falta de recursos.

Algo similar ocurrió con el mausoleo romano de Abla, cuya restauración provocó comparaciones con un urinario público debido al uso inadecuado de materiales y a la construcción de una estructura que ocultó el monumento original del siglo II.

En 2015, el dolmen de San Cristóbal de Cea, en Orense, fue transformado en una mesa con bancos de hormigón, integrándose en un área de picnic. El daño a este monumento funerario de más de 6.000 años fue denunciado por colectivos ecologistas, que alertaron de la destrucción irreversible de un importante vestigio prehistórico.

Todos estos casos evidencian que las restauraciones no siempre cumplen su objetivo: a veces borran siglos de historia, otras generan escándalos y, en contadas ocasiones, como ocurrió en Borja, un error termina convertido en un fenómeno mundial.


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