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Disputa por el álbum Panini del Mundial 2034 en juego
CROMOS DE PANINI MUEVEN UN NEGOCIO MUNDIAL DE 1,400 MILLONES DE EUROS
Cada Copa del Mundo reaviva la fiebre por los sobres, las pegatinas y el tradicional álbum de Panini, pero detrás del coleccionismo hay un negocio global que en esta edición podría mover alrededor de 1,400 millones de euros.
La compañía italiana enfrenta además un momento decisivo, porque podría perder la licencia del álbum del Mundial 2034 si un tribunal falla en su contra en la disputa que mantiene con su rival estadounidense Fanatics.
El fenómeno alcanza dimensiones enormes: para este Mundial se calcula que se venderán entre 500 y 800 millones de sobres, 35 millones de álbumes y circularán unos 7 mil millones de cromos o láminas.
- Según estimaciones citadas en el texto, el mercado global de artículos coleccionables vale cerca de 100 mil millones de dólares anuales, lo que explica la magnitud del negocio.
SUDAMÉRICA IMPULSA LAS VENTAS
Panini concentra buena parte de su atención en Latinoamérica, donde el mercado secundario representa cerca del 10 por ciento de su negocio y donde países como Brasil, Argentina, Colombia y Chile muestran un fuerte dinamismo. En Sudamérica, las ventas del álbum ya superan en 24 por ciento a la edición de Qatar 2022.
El gerente comercial de Panini en Chile, Milton Benítez, atribuye el repunte a la tradición futbolera de la región y al buen momento de algunas selecciones. Incluso Chile, aunque no participa en el torneo, mantiene vivo el interés por la nostalgia de su llamada "generación dorada", que ganó la Copa América en 2015 y 2016.
UN ÁLBUM MÁS GRANDE
El producto también ha crecido con los años. El primer álbum mundialista, lanzado en 1970, tenía 50 páginas y 271 cromos, mientras que el actual cuenta con 120 páginas y 980 cromos. Además, Panini ha incorporado láminas especiales con variantes de color y relieve, algunas tan escasas que aparecen una cada cien sobres.
Esa rareza alimenta el coleccionismo y el mercado secundario. Entre las piezas más buscadas está una lámina especial de Messi con ribetes dorados, considerada una de las más valiosas de la edición.
EL NEGOCIO EN LA CALLE
El furor por las estampas no sólo mueve cifras globales, también transforma la economía cotidiana. En Santiago de Chile, por ejemplo, Julio Malvino lleva 44 años vendiendo e intercambiando láminas a una calle del Palacio de La Moneda y atiende a unas mil personas diarias.
- Vende cada lámina a 300 pesos chilenos y las holográficas a 400, mientras organiza intercambios con reglas propias para agilizar el movimiento.
A pocos metros, Franco Rivera, de 19 años, comenzó a vender estampas hace tres semanas para comprar un teléfono nuevo. Con el dinero reunido ya logró su meta y ahora planea seguir hasta el final del torneo para invertir en una impresora 3D y continuar con otro tipo de negocio cuando baje la fiebre del álbum.
EL FINAL DE UNA ERA
- Panini se prepara para un cambio importante, porque todo apunta a que Fanatics se quedará con la licencia del álbum del Mundial en el futuro.
La empresa italiana, sin embargo, asegura que ya venía contemplando ese escenario y ha reforzado otras licencias, además de enfocarse en el próximo Mundial para completar 60 años consecutivos editando el álbum oficial.
Más que un simple producto, el álbum de Panini sigue siendo una tradición que mezcla nostalgia, intercambio, negocio y pasión futbolera. Y en cada edición, esa mezcla sigue convirtiéndose en una industria planetaria.
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