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Debate ético, sin piedad y la influencia de la inteligencia artificial
"SIN PIEDAD": LA JUSTICIA BAJO EL JUICIO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La película Sin piedad plantea un intenso cara a cara entre la humanidad y la inteligencia artificial en un contexto donde la tecnología ya no pertenece al futuro, sino al presente.
Protagonizada por Chris Pratt y Kali Reis, la cinta se estrena el próximo 22 de enero y llega en un momento clave, cuando la IA multimodal se ha vuelto parte cotidiana de la vida.
La historia presenta un escenario de ciencia ficción cercano y perturbador: un sistema de inteligencia artificial, encarnado por Rebecca Ferguson, asume el papel de juez y ejecutor de la justicia. En este entorno, el personaje de Pratt debe demostrar su inocencia en solo 90 minutos frente a un tribunal gobernado por algoritmos.
Durante su visita a México, Pratt reconoció que el avance acelerado de la IA ha vuelto la película más relevante ahora que cuando fue filmada. Tanto él como Reis coincidieron en que la cinta refleja la ansiedad colectiva que existe frente a estas tecnologías y abre una conversación necesaria sobre sus límites y riesgos.
Ambos actores destacaron que el proceso de filmación reforzó su conexión con la imperfección humana, un rasgo que consideran imposible de replicar por completo con inteligencia artificial. Subrayaron que, aunque la IA puede imitar imágenes o comportamientos, carece de la fragilidad, la historia y la experiencia real que dan profundidad a las interpretaciones humanas.
El productor Charles Roven y el director Timur Bekmambetov señalaron que, pese al rápido avance tecnológico, en países como Estados Unidos existen restricciones legales y sindicales que buscan proteger a actores, guionistas y creadores del uso indiscriminado de IA, especialmente ante los riesgos de duplicar identidades sin consentimiento.
Además de su reflexión sobre la justicia automatizada y el control tecnológico, Sin piedad utiliza las pantallas como principal recurso narrativo, reforzando la sensación de encierro y vigilancia constante.
La película se suma así al debate global sobre el papel de la inteligencia artificial en la sociedad y la necesidad de preservar la ética, la memoria y la humanidad en la creación de historias.

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