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05/01/202606:00 p.m.Autor: RedacciónFuente: Agencias

Ataque en La Guaira Rescate de Víctima de Explosión


Testimonio de víctima de explosión en La Guaira y su rescate.

EL BOMBARDEO QUE DESTROZÓ UN EDIFICIO Y CAMBIÓ VIDAS EN LA GUAIRA

Un boquete irregular abierto en la pared de un edificio deja al descubierto el cansancio y la desolación de los vecinos, rodeados de escombros.

  • Por ese hueco improvisado, un hombre logró sacar de madrugada a su tía, quien había resultado gravemente herida durante los bombardeos estadounidenses que derivaron en la captura del presidente depuesto, Nicolás Maduro. 

La víctima era Rosa González, una abogada de 78 años que vivía con su sobrino Wilman González en La Guaira, estado costero cercano a Caracas y una de las tres zonas alcanzadas por los ataques.

"No falleció aquí, murió en el hospital

Él mismo recuerda que estaba usando su teléfono celular cuando ocurrió la explosión y salió proyectado por la fuerza de la detonación.

"Fue tan fuerte que la puerta principal salió volando, la de madera también, y me lanzó contra la pared

"La llevamos al hospitalito, le colocaron oxígeno, pero no resistió el dolor", dice mientras observa las ruinas de lo que fue su hogar.

"Muy sencilla, amable"

El cuerpo de Rosa fue trasladado por la policía para realizar la autopsia. Este lunes, familiares y conocidos la velan en una pequeña capilla, donde el ataúd de madera permanece parcialmente abierto y el silencio domina el ambiente.

"Era una mujer muy sencilla, muy amable, con muchos amigos
 

"No debió ocurrir una tragedia así en Venezuela, en un lugar tan tranquilo", lamenta.

Wilman volvió a su edificio de viviendas populares, el Bloque 12, de fachada azul desgastada por el sol y ahora atravesada por un misil. Puertas arrancadas, muros derrumbados y vidrios rotos marcan el panorama. Una imagen de la Virgen, dañada, permanece sobre un pequeño altar como único símbolo intacto.

Algunos vecinos recogen fragmentos pequeños del proyectil en la sala de Wilman; otros, de mayor tamaño, ya fueron retirados por las autoridades.

"Pensé que estaba muerto", recuerda Wilman, quien reprocha la escasa ayuda recibida por parte del gobierno. "Dios, perdóname mis pecados", fue lo único que alcanzó a pensar en medio del caos.

Ahora camina entre los restos de su vivienda, toma pedazos de madera, los observa y los deja caer nuevamente. Con un destornillador intenta evaluar si puede rescatar un clóset, pero todo está perdido.

En otros departamentos, vecinos recuperan lo poco que queda: ollas, licuadoras, documentos, marcos de ventanas.

"Eso lo veía en la televisión: Palestina, Irak... pero aquí no

"Rescatarme a mí mismo"

La explosión dejó daños irreversibles en ocho de los 16 apartamentos del edificio.

En el departamento de su madre, César Díaz recoge documentos y los guarda en un bolso tejido y sucio.

Otro vecino, Jesús Linares, relata cómo ayudó a salvar a Tibisay, una mujer de 80 años, en medio del desastre. Muestra una sábana vieja que utilizó para detener la hemorragia en su cabeza antes de llevarla al hospital.

"Estos eran sus zapaticos", dice aún sorprendido, señalando una chancla de plástico sin su par.

"Es increíble que algo tan grande haya ocurrido justo aquí, en la casa de mi madre", expresa César, de 59 años. "Esto le va a dejar un trauma", añade, sudoroso y con la voz quebrada. "Es muy duro llegar y no verla sentada en su sillón".

Linares, bombero de 48 años, cuenta que, pese al impacto emocional, logró ayudar a Tibisay y después sacar a su propia madre de 85 años y a su hija de 16 en medio del caos.

"Intenté actuar como si fuera un sismo: mantener la calma y concentrarme en salvar vidas

Aunque el proyectil fue retirado, las autoridades aún no han regresado para brindar apoyo a los afectados.

"Toda mi vida me preparé para rescatar a otros", dice Linares. "Esta vez me tocó rescatarme a mí mismo... y a mi familia".


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