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China impone IVA del 13% a preservativos y anticonceptivos
CRISIS DEMOGRÁFICA
China ha iniciado el 2026 con una medida fiscal controvertida destinada a revertir su declive poblacional: la eliminación de la exención de IVA para preservativos, píldoras anticonceptivas y otros dispositivos y fármacos anticonceptivos, vigente desde 1994.
- A partir del 1 de enero, estos productos ahora enfrentan la tasa estándar del 13%, alineándose con la mayoría de bienes de consumo en el país.
Esta decisión, enmarcada en una estrategia más amplia del gobierno para elevar los nacimientos, refleja la urgencia de Pekín ante una población que cayó por tercer año consecutivo en 2024, superando los dos millones de habitantes menos según datos oficiales.
La medida surge en un contexto de alarma demográfica en la segunda economía mundial, donde la tasa de natalidad alcanzó en 2023 su mínimo histórico de 6.39 nacimientos por cada mil habitantes.
Líderes chinos reiteraron el mes pasado, durante la Conferencia Central de Trabajo Económico, su compromiso con "actitudes positivas hacia el matrimonio y la maternidad", promoviendo campañas educativas en escuelas y universidades que idealizan la familia tradicional como pilar del desarrollo nacional.
ORIGEN HISTÓRICO
Durante décadas, la exención fiscal respondía a la política del hijo único (1980-2015), que buscaba frenar el crecimiento demográfico mediante un fuerte énfasis en el control de natalidad.
- Ahora, con la población envejeciendo rápidamente —más del 21% supera los 60 años en 2024—, el gobierno invierte el enfoque.
Factores estructurales como la urbanización acelerada, costos elevados de vivienda, educación y cuidado infantil, junto con la incertidumbre laboral en una economía desacelerada, han llevado a que muchos jóvenes retrasen o eviten el matrimonio y la paternidad.
En 2024, Pekín ya había implementado incentivos "favorables a la fertilidad", incluyendo exenciones del impuesto sobre la renta para subsidios de guarderías, pagos anuales directos a familias con hijos y programas de "educación del amor" que fomentan valores familiares positivos.
ESTRATEGIA INTEGRAL CONTRA EL INVIERNO DEMOGRÁFICO
La administración Xi Jinping acelera políticas pro-natalidad:
- Subsidios familiares: Pagos mensuales o anuales escalonados por número de hijos, extendidos a más regiones.
- Apoyo laboral: Licencias parentales ampliadas y flexibilidad para mujeres, aunque persisten barreras culturales.
- Educación y propaganda: Iniciativas en campuses universitarios para contrarrestar el escepticismo juvenil hacia el matrimonio.
- Cambios fiscales selectivos: La eliminación de la exención anticonceptiva se interpreta como simbólica, ya que analistas dudan de su impacto directo —los precios podrían subir modestamente, pero no alteran raíces profundas como la presión económica.
Esta táctica fiscal contrasta con exenciones previas para productos esenciales, señalando que los anticonceptivos ya no se ven como prioridad sanitaria, sino como obstáculo potencial para la reproducción.
DESAFÍOS PERSISTENTES Y PROYECCIONES FUTURAS
Expertos coinciden en que el verdadero freno a la natalidad radica en desigualdades estructurales: altos precios de vivienda en megaciudades, jornadas laborales extenuantes y un sistema de pensiones tensionado por el envejecimiento. Proyecciones indican que, sin cambios radicales, China podría perder 100 millones de habitantes para 2050, afectando su fuerza laboral y supremacía global.
La medida ha generado debate: defensores la ven como paso pragmático hacia la estabilización poblacional; críticos, como intromisión en decisiones privadas con efecto marginal. Mientras, el gobierno monitorea indicadores clave, como tasas de matrimonio —en caída libre— y ajusta subsidios para maximizar nacimientos en 2026.
- Esta política subraya la paradoja china: de frenar bebés a suplicarlos en una era de prosperidad material pero inseguridad existencial.

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