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12/06/201801:43 p.m.Autor: RedacciónFuente: EL PAIS
Donald Trump y Kim Jong Un abren una nueva era, pero sin asumir compromisos concretos

La vaga declaración de la cumbre pone en manos de los diplomáticos continuar el proceso hacia el desarme de Corea del Norte

La cumbre de Singapur, histórica en tanto la primera de un presidente de Estados Unidos y un líder norcoreano, cumplió las expectativas que se le pedían. Ambos líderes se estrecharon la mano, conversaron durante cuatro horas y firmaron una declaración conjunta, altisonante en sus aspiraciones y mínima en detalles. Pero los dos se iban satisfechos y con sus objetivos personales cumplidos. Donald Trump logra interpretar el papel de líder mundial en el que fracasó estrepitosamente durante la Cumbre del G7 en Canadá.

Kim Jong-un da un gran paso adelante para ser aceptado como un dirigente legítimo en la comunidad internacional. Y se inicia un proceso de negociación que queda ahora en manos de técnicos y diplomáticos para llegar, quizá, algún día, a la desnuclearización de Corea del Norte.

El comunicado, de cuatro puntos, expresa el compromiso de Corea del Norte a la “completa desnuclearización de la península coreana”. Estados Unidos aportará garantías de seguridad al régimen de Kim. Pyongyang entregará restos de antiguos prisioneros de guerra y desaparecidos en combate. Los dos colaborarán para establecer un “régimen de paz duradero y estable”, esto es, para la firma en el futuro de un acuerdo que ponga fin formal a la guerra de Corea (1950-1953) que Trump espera “pronto”.

Trump,  describió la declaraciòn final:  “Hemos desarrollado un lazo muy especial”, ha asegurado en su extensa —y en ocasiones confusa— rueda de prensa, “estamos muy orgullosos de lo que ha ocurrido hoy [este martes]”. Se abre “una oportunidad como ninguna otra” para Corea del Norte, “una nueva era de prosperidad”.

Kim, más sobrio, estuvo más contenido, pero también fue generoso en su descripción. “Vamos a firmar un acuerdo histórico. El mundo va a ver un cambio tremendo".

"Doy las gracias al presidente Trump por haber hecho posible este encuentro”, indicó, en la ceremonia de la firma, cuando ambos líderes, sentados el uno junto al otro y con las banderas de ambos países de fondo, se disponían a estampar su rúbrica en los documentos. Una escena propia de un acto de Estado. Una imagen que abría el paso a la legitimación de Kim como líder en el orden mundial.

A lo largo de sus conversaciones —45 minutos a solas, acompañados únicamente de sus traductores; una hora y media de negociación formal junto a sus equipos, y un almuerzo de aproximadamente una hora que combinó platos estadounidenses con delicias asiáticas. Ahora que han comenzado las conversaciones, Trump sostuvo que mejorarán las condiciones de vida en uno de los países con peor historial del mundo —hasta 120.000 personas podrían encontrarse presas por motivos políticos, según la ONU

Entre los participantes en la cumbre se encontraban, por parte de Estados Unidos, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton; el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly. Junto al líder coreano participaron su hermana, Kim Yo-jong, su hombre de confianza, Kim Yong-chol, el jefe de Gabinete Kim Chang-son, y la jefa de la delegación que se reunió en Panmunjom con representantes estadounidenses, Choe Son-hui.