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05/08/201808:58 p.m.Autor: RedacciónFuente: QuepasaSalta
Joven trans entró con un hacha a un súper y lastimó a tres personas

Evie Amati, de 26 años, declaró que una voz interna le dijo que tenía que "atacar y mutilar".

Eran las 2 de la mañana de una noche tranquila de verano en las afueras de Sidney, la del 7 de enero de 2017, cuando Evie Amati irrumpió en una tienda 24 horas con una hacha en la mano. La joven de 26 años vestía totalmente de negro -short, musculosa, zapatillas- y llevaba puestos los auriculares con su canción favorita de la banda de metal Periphery. Antes había fumado dos cigarrillos de marihuana "para anestesiarse" en el balcón de su casa mientras decidía que le haría caso a esa voz interna que le pedía que saliera a "matar y mutilar".

Según pubicó TN, el caso Amati generó gran conmoción en Australia. Después de un juicio de cinco semanas fue encontrada culpable de intento de homicidio de tres clientes con los que se topó en el local 7 Eleven en la madrugada. En septiembre recibirá su sentencia.

Las cámaras del circuito cerrado de tv registaron todo el raíd y el brutal ataque. Amati llegó sola, dio una vuelta por las góndolas y se cruzó con el primer cliente, Ben Rimmer, con quien mantuvo una breve conversación. Apenas éste se distrajo, le asestó un golpe con el hacha y poco después se lanzó sobre Sharon Hacker, una joven que se encontraba comprando una botella de leche. Después de atacar a una tercera persona, huyó. La policía la encontró poco después en un patio cercano"fingiendo estar inconsciente".

El fiscal Daniel McMahon sostuvo durante el juicio que el móvil fue la frustración que había sentido tras un rechazo amoroso por ser trans.

Amati negó que estuviera enojada y aclaró que había "experimentado el rechazo innumerables veces antes". También contó que desde finales de 2016 teníaalucinaciones frecuentes en las que se veía corriendo contra la policía con el hacha y siendo asesinada a tiros.

Las víctimas se declararon contentas por la resolución del juicio. "Le da un cierre a todo", dijo Sharon Hacker, quien todavía lidia con dolores y estrés post traumático derivado del salvaje ataque.



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