OPINIÓN

ACERTADA ESTRATEGIA COMERCIAL DE MÉXICO
29/05/2026

Tratado de libre comercio

En términos simples, un tratado de libre comercio es un acuerdo entre dos o más Estados para facilitar el comercio de bienes y servicios. Las partes firmantes convienen, durante el proceso de intercambio de mercancías, suprimir aranceles, cuotas, impuestos a la importación u otras barreras técnicas.

Al finalizar 2018, México tenía suscritos 14 acuerdos de libre comercio con 52 países. Esta red ha permitido que los productos y servicios mexicanos lleguen a un mercado potencial de cerca de mil 150 millones de personas en todo el mundo. A todas luces, el acuerdo trilateral de América del Norte ha sido el más benéfico para México, Estados Unidos y Canadá desde que entró en vigor en 1994. 

En poco más de 30 años, el gobierno mexicano ha desarrollado una importante capacidad instalada para la negociación de este tipo de acuerdos. Expertise, le dicen en inglés. En ese periodo, llamado ahora neoliberal de manera despectiva, nuestro país se convirtió en una potencia exportadora. De ser una economía cerrada en los años ochenta, pasó a convertirse en la primera economía exportadora de América Latina y la novena del mundo en exportación de manufacturas. 

Vivimos un mundo cambiante y los referentes para el intercambio de productos y servicios debe irse adecuando. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte se firmó en 1994 y posteriormente fue objeto de mejoras, cambios y remodelaciones que se concretaron a finales de 2018, durante el primer periodo del presidente Donald Trump.

El gobierno de la presidenta Claudia Sheimbaun ha iniciado una tercera actualización con sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá, esta vez en tiempos de Trump 2.0, cuya postura es hostil porque argumenta que su país ha perdido más de lo que ha ganado en esta sociedad comercial.

Trump es el gran obstáculo. La negociación está sujeta a posturas delirantes del gobernante vecino, quien ha condicionado la actualización del tratado a diversas exigencias de su agenda política y de seguridad que nada tienen que ver con el espíritu comercial de la alianza. Sabe bien que corporaciones y gobiernos locales de su país dependen de las ventajas que proporciona el tratado. Vendrán meses de mucha tensión en las pláticas, con amenazas unilaterales de mayores aranceles por parte de Trump.

Ante este escenario sujeto a las veleidades del mandatario gringo, el gobierno de México ha tomado una postura acertada: darle mayor impulso a un acuerdo firmado en el año 2000 con la Unión Europea. De nombre larguísimo, el Acuerdo de Asociación Estratégica en Materia Política, Económica y de Cooperación entre la Unión Europea y sus Estados Miembros permitirá diversificar los mercados para beneficio de los productores nacionales.

Mediante esta estrategia el país gana en cualquier escenario que se presente. Si el tratado de América del Norte naufraga, perfilaríamos el ingreso de nuestros productos a los mercados europeos, sin dejar de reconocer que en el corto plazo sería un fuerte golpe a nuestra planta productiva, puesto que con Estados Unidos realizamos el 80 por ciento de nuestras exportaciones.

Si la modernización del TLC avanza, como se espera, continuaríamos con nuestro ritmo exportador hacia el norte, pero también se aprovecharía la senda abierta con las naciones europeas.

La semana pasada se suscribió en Palacio Nacional la modernización de dicho acuerdo con la Unión Europea, cuyo propósito será reforzar la cooperación y los flujos de comercio, inversión, ciencia, tecnología e innovación; apoyar las complementariedades industriales y mejorar la seguridad económica, así como respaldar el desarrollo de cadenas de suministro.

Lo cierto es que México juega en las grandes ligas del libre comercio. Es un socio confiable y profesional que a lo largo de los años ha afianzado su sector exportador e impulsado su vocación importadora. Estados Unidos lo sabe, Canadá lo sabe. Europa lo sabrá en adelante.

El mensaje es claro: si la sensatez se extravía en América del Norte, existen otros mercados dispuestos a abrir sus fronteras para nuestros productos. De manera recíproca, México será un mercado importante para los productos europeos, como lo ha sido con Estados Unidos, Canadá y media centena de países.

Citas presidenciales

"El 15 de enero de 1979, anoté: viernes y sábado magnífica gira de evaluación. Completa. Villahermosa será, sin duda, la metrópoli del Sureste en el año 2000". Mis tiempos, biografía y testimonio político, José López Portillo.

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