Agenda
28/03/2026
A encender las alertas sobre seguridad escolar
Esta semana nos encontramos con una noticia que impactó a todos, no se trató de un caso en Estados Unidos –donde suele suceder con más frecuencia- se suscitó en el país, en Michoacán. Un adolescente de 15 años sin ni un ápice de miedo, temor o remordimiento asesino a tiros a dos maestras de una preparatoria privada en el municipio de Lázaro Cárdenas. Aunque este tipo de casos son aislados, pero que tampoco es el primero en México, es una alerta para toda la sociedad, no solo para la comunidad educativa.
Un terrible caso que debe hacernos reflexionar sobre la seguridad escolar, las armas de fuego en manos de los niños y adolescentes y lo que implica la salud mental. Este certero ataque quitó la vida a dos maestras, enlutó dos hogares y destrozó también a, la familia del agresor. Las causas de este hecho, pues implican muchos factores, y regresamos a lo mismo. La formación en casa, los valores que se les inculcan, la atención no recibida por parte de los padres de familia, las cuestiones emocionales no atendidas, el odio generado por las redes sociales y esto conjugado termina en una desgracia como lo que sucedió en un plantel escolar privado.
Hace muchos años, se consideraba que las escuelas eran las segundas casas para los alumnos, pero hoy en día, la realidad es otra y muy lamentable. Actualmente la Secretaría de Educación Pública tiene implementados programas de prevención de la violencia, aquí en Tabasco, a los docentes se les informa sobre los protocolos que deben aplicar en caso de que se registre alguna situación de violencia o acoso escolar. Les han hecho hincapié de que estén atentos al actuar de las y los alumnos dentro del plantel escolar, de sus estados de ánimos, si llega con golpes o marcas, de no hacerlos, los docentes estarían cayendo en omisión.
Cierto que en las escuelas la prioridad son las niñas, los niños y los adolescentes, pero, y a las maestras y los maestros, quien los protege, de una agresión física o verbal de un estudiante, de un iracundo padre de familia, de la delincuencia. Quién los protege de una acusación sin fundamento, que podría acabar con un historial intachable. Quién les garantiza que tendrán seguridad durante su jornada laboral. Los sindicatos han perdido su esencia y lo decimos de manera amable, se han convertido en un trampolín político. Los docentes están desgastados y desmotivados, el sistema educativo actual no está siendo empático con el magisterio, ha hecho que ejerzan su trabajo con miedo, con zozobra.
Hay exigencias en demasía, sobrecarga de trabajo, carga administrativa para quienes además de atender un grupo de más de veinte alumnos lleva el trabajo de una dirección escolar, y sin ninguna remuneración, más que la satisfacción personal de saber llevar esa responsabilidad al pie de la letra, hay advertencias disfrazadas, les asignan tareas que le corresponden a programas de otras dependencias. Ejemplo de ello, gestionar ´arbolitos´ de Sembrando Vida, irlos a buscar de manera personal y ver la forma de que se siembren, tanto en el plantel escolar como en las casas de los alumnos. Las y los maestros también sufren estrés, depresión y emociones diversas, algunos han fallecido por estas causas. A raíz del episodio de la preparatoria de Lázaro Cárdenas, la Unión de Padres de Familia ha pedido a la Secretaría de Educación Pública (SEP) reforzar los programas de prevención de la violencia, salud mental y detección de señales de alerta en adolescentes, así como garantizar la capacitación continua del personal docente y directivo en materia de seguridad escolar. ¿Será esa la solución...? Hay mucho por hacer y debemos sumar esfuerzos. Tenemos una oportunidad histórica.
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