OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Agua para Todos: construcción social de programas contra las inundaciones
14/11/2020

LAS CATASTRÓFICAS inundaciones del 2007 motivaron una serie de estudios –quizá el más extenso fue el de la Cepal-, análisis y opiniones, así como testimonios que buscaron contribuir a la propuesta para un mejor manejo de la cuenca de Tabasco. Desde el 2000 a la fecha se han anunciado tres planes y está en elaboración un cuarto, con el sello de un gobierno federal que ofrece un paquete de acciones integrales de protección y desarrollo social.

Entre las voces que es importante escuchar ahora destaca, me parece, el de la Coordinadora Nacional Agua Para Todos que recientemente hizo circular un comunicado de solidaridad a los pueblos del Norte de Chiapas, la Cuenca de Jovel (San Cristóbal de Las Casas) y Tabasco, afectados por las graves inundaciones provocadas tanto por las intensas lluvias como por el desfogue de las presas del Alto Grijalva.

Es necesario, señalan los activistas y estudiosos reunidos en torno a la Coordinadora, una gestión integral de la cuenca para reducir la vulnerabilidad social ante el riesgo de deslaves e inundaciones. Plantean "una acción ciudadana organizada en el diseño y control de políticas públicas" en la materia.

Es imperativo –señalan los activistas- "un nuevo modelo de desarrollo socio-hídrico-ambiental".

NO SÓLO CONTROL DE CAUCES

SON MOMENTOS de la mayor solidaridad con los afectados por las dos inundaciones catastróficas de la actual temporada, para lo cual se establecieron centros de acopio, brigadas de salvamento, y una serie de acciones urgentes para disminuir los daños. Preocupación especial despierta la situación de las comunidades urbanas marginadas, así como campesinas e indígenas; en este último caso los pueblos zoque, tseltal, tsotsil, chol y yokot´an.

Sorprende –señalan- que, a pesar del reciente historial regional de inundaciones catastróficas, las lluvias extremas de la temporada tomen desprevenidas a las autoridades. Piden, así, dejar atrás las respuestas reactivas a las contingencias y pasar a la construcción social de programas y proyectos con una amplia participación la ciudadanía y las comunidades.

Critican el enfoque limitado al control y contención de los cauces de planes que "solo cambian de nombre", como los que hemos mencionado en esta columna: PICI (2003), PHIT (2008) y PROTAB (2014), y en los que se calcula fueron presupuestados oficialmente más de 30 mil millones de pesos. Las inundaciones y las sequías –apuntan- "evidencian su ineficacia y carácter discriminatorio al enfocar su interés en proteger la capital tabasqueña, sacrificando a las poblaciones de su entorno y de las cuencas altas y medias".

Para un nuevo y verdadero plan de gestión social del riesgo de desastres ("respetuosa de los derechos de los pueblos originarios sobre sus aguas y territorios"), proponen la reducción de vulnerabilidades de la población al riesgo de inundaciones basada en los siguientes aspectos:

"Física: reordenamiento ecológico territorial y urbano, no más asentamientos humanos en zonas inundables; 48 colonias de San Cristóbal de Las Casas y 112 colonias de Villahermosa están ubicadas en zonas de riesgo de inundación".

En lo económico "reducción de la pobreza por ingresos y carencias sociales", así como el "fortalecimiento de la cohesión ciudadana para respuestas organizadas y oportunas a los riesgos".

En materia política, el colectivo plantea la "participación ciudadana efectiva en la toma de decisiones desde Consejos y Comités de Cuenca democratizados y en la vigilancia de las obras y acciones gubernamentales".

De la misma forma exigen un manejo de niveles de presas "con sesiones públicas y vigilancia ciudadana: priorizar la protección civil aguas abajo, no volver a sacrificar a la población para maximizar la generación hidroeléctrica o por reconocidos "errores de cálculo".

No puede ignorarse la construcción de infraestructura hidráulica pero "ambientalmente amigable" para "fortalecer el bienestar de la población y sus capacidades productivas, asegurando los recursos para el mantenimiento de las obras". Como parte de las acciones técnicas se reclama la "integración de un protocolo efectivo de monitoreo, alerta temprana y con las previsiones presupuestales y logísticas suficientes para dar respuestas oportunas ante emergencias". Que las inundaciones no nos sorprendan.

Una visión integral ni puede ignorar la necesidad de una "restauración hidrológica forestal de cauces, reforestación y conservación de suelos, estrategias de retención e infiltración en cuenca alta y media con manejo de aguas de tormenta en áreas con pendientes pronunciadas". Al mismo tiempo el fortalecimiento de los programas de ciencia, tecnología e innovación para la gestión integrada de los recursos hídricos en las cuencas Grijalva-Usumacinta.

Todo esto sin olvidar la "operación efectiva de los Planes de Acción ante el Cambio Climático en Chiapas y Tabasco" ya que los expertos "coinciden en que el calentamiento de aguas del Atlántico propicia la rápida intensificación de tormentas tropicales a huracanes, como fue el caso de Delta en octubre; también alertan que para el año 2050 el nivel del mar se elevará 1.5 metros frente a las costas de Tabasco e inundará unos 40 Km tierra adentro de su territorio, si las tendencias del calentamiento global no son atemperadas".

Un aspecto fundamental, considera Agua para Todos, es incorporar en la nueva Ley General de Aguas el marco jurídico institucional para el diseño de las políticas públicas anti-inundaciones. ¿Serán escuchados?

AL MARGEN

NO SE PUEDE reubicar el estado de Tabasco, pero sí se pueden modificar a fondo los inerciales planes de desarrollo. Puede ser el laboratorio de la 4T, pero el tiempo apremia. (vmsamano@hotmail.com)




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