OPINIÓN

AMLO y Adán, la crisis encubierta que viene: Es hora de pensar en "bienestar"
23/07/2018

Hay quienes, a la vista del anuncio del recorte del gasto público federal, aseguran que este tipo de medidas solo son prácticas cuando existe una crisis en la economía de un país y que este no es el caso de México. Dicen estos economistas en clave política, que en nuestro país no hay ni recesión ni problemas graves en las finanzas, especialmente en la macroeconomía, pero la realidad nos demuestra, y nos va a demostrar en el año 2019, que eso no es así. La bajada de los precios del petróleo en los últimos años ha provocado que el gobierno de Enrique Peña Nieto, posiblemente sin otra opción, se haya endeudado mucho más de lo que conocemos. El anuncio reciente del mandatario de que se ha solicitado un préstamo de 10 mil millones de dólares para cubrir gastos corrientes del Gobierno Federal así lo indica, y será cuando Andrés Manuel López Obrador tome posesión como Presidente de México cuando conozcamos las cifras reales del endeudamiento y lo que nos va a costar salir del problema. Es decir, si bien ahora mismo no estamos técnicamente en crisis, y menos en recesión, sí se sabe que esta existe en estado larvado, y que va a salir a la luz y se hará latente, y a posicionarse como el principal problema de México después de la violencia, en los próximos años. Lo peor es que no se sabe cuántos. Por eso las medidas de recorte del gasto anunciadas por AMLO no son gratuitas sino que están basadas en información que le ha proporcionado Peña Nieto, probablemente cuando le recibió en Los Pinos. Esas fotos paseando por los interiores de la actual casa presidencial, en las que aparentemente le muestra los secretos y recovecos de la residencia, no recogen con fidelidad todo lo que allí ocurrió. Es evidente que no fue estrictamente una visita formal y simbólica, sino un momento para ponerle las cartas sobre la mesa a López Obrador y avisarle de lo que venía. Un dato relevante es que AMLO no se ha pronunciado ni bien ni mal respecto a la petición de crédito por esos 10 mil millones, porque se convertirán en un colchón, para caer lo más blandito posible, cuando asuma el timón del país. Entonces será cuando comprendamos, en su total dimensión, la necesidad y la urgencia de ajustar el presupuesto público al margen de romper con corruptelas e injusticias evidentes en las percepciones económicas de algunos funcionarios que sin duda son un insulto para las clases más desfavorecidas. Evidentemente que este panorama se traslada a Tabasco y por tanto el Gobernador Electo, Adán Augusto López, tiene que poner en marcha mecanismos muy similares de contención del gasto y de ahorro extremo porque las cuentas no cuadran de otra manera. Durante unos cuantos años vamos a pagar los platos rotos por las anteriores administraciones y se trata de administrar la deuda de manera inteligente para no aumentar más el problema. Y ese es el reto de MORENA y del paisano Andrés Manuel López Obrador. Porque si bien es cierto que en México hemos vivido siempre en crisis y estamos acostumbrados a la escasez, ya es hora de que pensemos que nos merecemos un estado de bienestar razonable porque de las riquezas para ello disponemos en abundancia. No se trata de vivir en Suiza, no es eso, se trata de que todos los ciudadanos coman tres veces al día y dispongan de trabajo que les permita pagar sus facturas. De momento con eso nos daríamos por contentos.





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