OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

AMLO y Slim: entre ingenieros y construcciones de la política
08/08/2018

*No es sólo una anécdota: mensaje público y sesgo estratégico

*Cordialidad con pasado y presente; vertiente nacional del capital

*Una Presidencia en movimiento; todo el país, todo el tiempo

EL OLFATO político de López Obrador, después de 40 años de trayectoria pública, consiste en identificar el momento exacto para ‘dar la nota’ con palabras precisas. Es cuestión estratégica de ‘timing’ en el enunciado particular, a destacar por encima del mensaje general. Esto no se compra en la farmacia: horas de vuelo, planeación discursiva y mente ágil son los requisitos. A veces, ni así. El olfato político requiere la maduración del tiempo.

Ricardo Anaya y José Antonio Meade lo sufrieron: no le vieron el polvo a su contrincante cuando trataron de fijar agenda pública, factor esencial de las campañas. Lo llaman ‘posicionamiento de la conversación pública’, es decir: temas de los que hablará la gente. En eso, hasta Jaime Rodríguez El Bronco se vio mejor.

Especialistas en análisis de contenido plantean que “la colocación de ideas significativas, en un mensaje público, no debe dejarse a la casualidad; es la única lección temática para un orador” (Klaus Krippendorf) y que “dentro de la estructura de un mensaje, lo que se ubique como idea inicial o idea final, estratégicamente tiene que ser un aspecto crucial de la reflexión, y tiene que reforzarse en el desarrollo del mensaje” (Bernard Berelson).  

En el encuentro con ingenieros de México (lunes 6 de agosto, Palacio de Minería), donde estuvo presente el empresario Carlos Slim -con casco simbólico-, AMLO esperó el minuto final de su discurso para expresar: “Hago un gran reconocimiento al ingeniero que con esfuerzo, imaginación, con su talento, es un ejemplo en México y en el mundo por ser uno de los empresarios más exitosos: Carlos Slim”. Siguió un fuerte abrazo, iniciativa de Slim quien se levantó de su asiento y caminó hacia AMLO. Ese abrazo recorrió los noticiarios. Como días atrás (con Meade), después de una batalla mediática en la campaña electoral, por el tema del nuevo aeropuerto CDMX, AMLO extiende la mano y pondera -para su actuar público- factores de gobernabilidad.

       

AFINIDADES DE PROYECTO

ARTÍFICE del encuentro con los ingenieros fue Javier Jiménez Espriú, nominado secretario de Comunicaciones y Transportes, quien dijo sobre AMLO-Slim: “No puede haber reconciliación, porque no hubo problema”. Esto nos lleva al pasado reciente y al pasado lejano. 

Pasado reciente: AMLO y Slim se contrapuntearon por el financiamiento del nuevo aeropuerto de CDMX, principal obra de infraestructura proyectada en el sexenio de Peña Nieto. No se cortaron los cables de la relación, aunque se tensaron cuando Obrador expresó: “si el aeropuerto es tan buen negocio, pues que Slim ponga de su dinero para financiar la obra, y que no se use dinero público”. Ahora, con los ingenieros en pleno, AMLO pidió ayuda especializada (sin costo) y garantizó que “se tratará de una decisión técnica, no de una decisión política”.

El dictamen técnico, precisó Obrador, comenzará en dos semanas. Los ingenieros, quizás, se aprestan a apoyar sin costo. Conocedor del timing y la circunstancia favorable, AMLO fue directo y los comprometió. Este referéndum técnico se necesitaba desde mucho antes, así como debe existir (se esperaría) un dictamen con criterio técnico para la refinería que se construirá en Tabasco. La transparencia debe ser parte consustancial a la Cuarta Transformación.

Pasado lejano: con AMLO jefe de gobierno del DF (2000-2005), fue Carlos Slim -vía Grupo Carso- el empresario que más invirtió en la restauración del Centro Histórico: tres mil millones de pesos, de acuerdo con anuncios oficiales del entonces gobierno perredista en el DF. Este primer contacto marcó las relaciones entre ambos personajes, esenciales para el México contemporáneo. Slim tiene sobre sí la sombra de la privatización de Telmex en tiempos de Salinas de Gortari. Su emporio mundial lo coloca como un multimillonario que rebasa el arranque Telmex: diversificación industrial y expansión prueban  habilidades empresariales. Se le ubica en el segmento nacional de los capitales en un mundo globalizado.

Hubo empresarios que pidieron a Slim contender por la Presidencia. Hay quienes -con rasero político- discuten su posicionamiento como el hombre más rico de México. Slim agradeció el gesto empresarial de candidatearlo, pero no imitó a Donald Trump. También, Slim resulta inmune a críticas de la tenebra política. Será de observar el camino que tomen sus inversiones en el sexenio que viene. Para López Obrador futuro Presidente, Slim es inversionista imprescindible. Eso sí: la colaboración estratégica pide reglas claras.                          

AL MARGEN

EN ESE encuentro con ingenieros, hubo unas palabras de AMLO que se perdieron en las reseñas nocturnas: “No nos van a espantar con muros y discriminación. Buscaremos la cooperación, pero no al precio de nuestra dignidad”. Ovación cerrada. En la cobertura de mediodía, alcanzó a aparecer. Por la noche, nada. El tono es muy diferente al utilizado por AMLO en su carta a Trump. ¿Se colaron esas palabras como improvisación? Para una democracia, el silencio mediático no es buen signo. Veremos en diciembre cuál es el criterio de comunicación política del nuevo gobierno.

DIFÍCIL ignorarlo, fiel a su estilo, AMLO está y estará (casi) todos los días en la agenda pública y noticiosa. Ayer inauguró los encuentros para la pacificación y reconciliación. Serán 18 foros, 25 “consultas especiales”, en por lo menos 17 estados del país del 7 de agosto al 24 de octubre; en 16 de septiembre AMLO iniciará un nuevo recorrido por todo el territorio nacional.

(vmsamano@yahoo.com.mx)





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